portada del disco Destruye

Único legado en vinilo que dejaron los canarios Familia Real en su breve existencia. La grabación de este sencillo fue precisamente el premio que consiguieron tras imponerse en la accidentada competición celebrada en la discoteca Lennon de Santa Cruz de Tenerife en el 1982. Y lo fue porque Silver, el cantante de la banda, decidió emular a Sid Vicious y frotarse el antebrazo en el escenario con una botella que había roto previamente. Terminaría la velada en urgencias, a donde le llevó de inmediato su hermana al ver que no paraba la hemorragia, y la mañana siguiente arrancando todas las páginas del periódico para que sus padres no se enteraran de lo ocurrido.

A pesar de todo Familia Real se llevó el gato al agua y fueron ellos y no las bandas de rock progresivo que también participaban, los que tuvieron oportunidad de acudir a los estudios Aries para registrar estos dos temas. Silver comentaría años después que a pesar de que allí grababan normalmente bandas pachangueras, el responsable del estudio logró un sonido con el que se sintieron realmente a gusto. La grabación además les posibilitó tener contacto con unos medios técnicos que no dudaron en calificar propios de una película de ciencia-ficción.

Se editaron quinientas copias del vinilo, siendo cuatrocientas para la banda mientras que el centenar restante se reservó para su distribución con un periódico local, El Día. El tiempo lo convertiría en una pieza de coleccionismo cotizada a precios prohibitivos. Los Ochenta Pasan Factura lo reeditarían en 2008, un año después de la muerte del guitarrista Domi.

La primera cara es para "Destruye", un corte con todos los parámetros del punk ibérico de los 80. Anfetamínica, oscura, ritmo vertiginoso y coros para los estribillos que aseguran que no decaiga la intensidad lo más mismo. Ansias de destrucción, destruir para morir... nihilismos del momento. Una muy buena canción.

En "Depresión" sin embargo apuestan de forma más decidida por un tono más oscuro, el de la música, más ralentizada y en las letras, que hablan de ganas de morir, de alistarse en la siguiente guerra...

Un gran disco, que evidentemente deja con ganas de haber podido escuchar más de los canarios. Sólo quedaron los temas de los videoclips que grabaran para el programa Acetato Futuro de la televisión canaria, que apuntaban también buenísimas maneras. Hubieran conformado sin duda alguna un más que decente segundo disco de Familia Real.

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