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LaFonoteca, Disco: Deprisa! Deprisa!
portada del disco Deprisa! Deprisa!

Nuevo ataque en formato de CD del Capitán Entresijos. Aunque esta vez, Nicolás hizo las cuentas para asegurarse de que el número de temas incluidos no fuese similar al de "Dando Tormento" (Producciones Esporádicas, 2001), excesivo en su opinión. Así, de lo grabado en la sesión del "sótano del Alto de Extremadura" las Navidades de 2002-2003, se gestionaron contribuciones a recopilatorios, el sencillo "Fiambre: Tres Lonchas" (Producciones Esporádicas / Alehop!, 2003) y este CD.

Alguno pudo pensar que con el paso al CD dado con "Dando Tormento", el Capitán había domesticado de algún modo sus artes en la cuestión que rodea a la presentación y diseño de los discos. Si en los primeros sencillos, Nicolás había utilizado cualquier resquicio de carpetas y hojas interiores para sus escritos de puño y letra para las canciones e información varia de todo tipo con respecto al grupo, "Dando Tormento" había supuesto cierta sofisticación. En "Deprisa! Deprisa! (Producciones Esporádicas / Beat Generation, 2003) sin embargo, la cosa se vuelve a desbocar, y las letras por ejemplo, conquistan incluso parte de la portada; el ángulo inferior izquierdo para ser más exactos. La hoja interior, al desplegarse, se convierte en un mini-poster con foto del Capitán emergiendo de un ataúd en pleno escenario. Parece el mismo ataúd utilizado para la portada de "Fiambre: Tres Lonchas". 

"Dando Tormento" presentaba el resultado de incluir la batería del Sargento Canillejas; "Deprisa! Deprisa!" tiene el teclado de Jou Antonelli. Y se nota, para bien, en muchos de sus resquicios. Se ha convertido en una pieza clave alrededor de la que se vertebran muchas de las manifestaciones del Capitán. Ahora bien, no creas que aporta suavidad, sino que colabora codo con codo con la batería y el bajo en la salsa de la crudeza y caos con los que gusta envolver a sus platos a este gourmet de barrio. "Nido de avispas", "Cara a cara" o la genial "Atados por TV" son algunos de los ejemplos donde oir las teclas en acción.

Las cuñas cinematográficas escogidas para el principio por Raúl, uno de los lechones de Pili, hablan a las claras de lo que se va a encontrar el oyente: "Ahora vais a saber lo que es bueno hijos de puta", dice la intro.

Las postales de realidad que colecciona Nicolás para enseñarnos se fijan en aspectos similares a los de otras ocasiones: el microcosmos de bar ("Amigos de barra"), la precariedad laboral ("Demasiado viejo para currar, demasiado joven para jubilarse"), la desorientación y soledad personal ("Sin tener donde ir")... Auténticas trufas de casquería para paredes estomacales resistentes.

No creo que Nicolás presuma de virtuosismos cuando descerraja pistoletazos en sus canciones, y así por ejemplo no tiene rubor alguno en adelantar al oyente cuándo va a ejecutar un punteo, como hace en "Demasiado viejo para currar, demasiado joven para jubilarse", o cuando muestran cómo desquiciar una ármonica en "Sin tener donde ir".

Antes ya hemos dado pistas sobre las predilecciones a la hora de seleccionar los mejores cortes del disco. Yo tengo las mías con composiciones como "Atados por TV", en la que colabora a las voces el Sargento Canillejas. Sobre alienaciones ante la caja tonta se ha cantado ya antes (M.C.D., La Polla Records...), pero la contribución del Capitán no desmerece: "Con mi dedito te digo hasta luegüito".

"Colas" es la locura, en lo musical por su rapidez y su desquicie final en las letras por el tener que esperar para todo. Su brevedad e intensidad parecen premonición o aviso de las descargas, al modo punk ortodoxo, que vendrán luego con la secuencia, casi concatenada de "Dos tiros" y "Patoso". Esta última canción, me recuerda, con eso de beber y terminar con la cara rota tras meterse en peleas, a dos personajes de La Polla Records: Txus y Robertito, de los que nos hablaban los de Salvatierra en "Salve" (Soñua, 1984) y "Donde Se Habla" (Oihuka, 1988), respectivamente.

Quizás por ello llame la atención el momento de calma que contiene "Vicio", otro muy buen tema, o el ejercicio de distorsión de "Disturbios" con el que concluye el CD. Bueno, en realidad, el final lo pone la cuña cinematográfica que oyes cuando esperas un poco sin apagar.

Un disco que termina gustando.

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