portada del disco Dena Ongi Dabil

Primera grabación de Zarama con Elkar tras dejar Discos Suicidas. Grabación en los estudios que tenía la nueva compañía en Lasarte-Oria (Guipuzcoa) bajo la dirección técnica de Jean Phocas, con el que ya habían trabajado en su primer sencillo “Nahiko” (Discos Suicidas, 1982).

Portada obra de Roberto de acuerdo a los créditos, en la que un dibujo muestra a un harrijasotzaile tratando de levantar un bloque de piedra. La composición que incluye esta escena en el centro con el nombre de la banda y título del disco en la piedra, se repite alrededor suya con ejércitos (Silvester Stallone en la piel de Rambo incluido), cárceles, armas nucleares e imágenes de niños infelices y hospitales.

Reeditado en CD en 2003, el disco se dedicó a Mikel Camio y Jon Etxebarria. En su elaboración contaron con la colaboración de una gran cantidad de compañeros de Roberto en la emisora de radio en la que trabajaba. Así, Iñaki Berazategi aportó de su archivo sonoro las voces de La Pasionaria, Txomin Iturbe y demás voces del NODO que aparecen en “Dena ongi dabil” (“Todo va bien”); Armando Duque se encargó del montaje de sonido; Jon Etxebarri e Idoia Jauregui ayudaron a adaptar el euskera de las letras a un lenguaje más callejero; Jon Uriarte los dibujos de la contraportada; Eli Erezuma preparó textos. Los de “Kilikiliz ‘kil’ Nazazu” y “Erreginen tronua” (“El trono de las reinas”) son obra de Jesús Etxezarraga y Jorge Cerrato, mientras que el escritor y poeta Edorta Jimenez  es responsable de “Azken portua” (“El último puerto”). Las letras compuestas por Roberto se escribieron en Santa Fe, un pueblo de Granada al que fueron cuando tocaron por aquellas tierras. Confesaba el cantante y letrista principal haberlas escrito influenciado por el torbellino vital que atravesaba (su pertenencia a un grupo musical, su trabajo en la radio, su vida de soltero…). Finalmente la fotografía corrió a cargo de Luis Izquierdo Moso, primo de Roberto.

Suena algo distinto a los discos anteriores, con un punto de suavidad que el grupo no tenía en sus comienzos. La producción se ha hecho más rica y densa. Las guitarras por ejemplo son más variadas, poderosas en muchos casos y con tonos que sólo parecían posibles en la década de los 80. En la primera cara sobre todo, hay una atmósfera en algunos casos pseudo-oscura, con reminiscencias a la magnificencia que pretendía a veces Héroes del Silencio (momentos de “Azken portua” y “Euritan” - que Roberto describe como el canto al amor imposible con el que todos hemos soñado alguna vez- podrían valer para ilustrar esta sensación).  El comienzo del disco “Ordaindu eta ixilik” es un buen ejemplo. Las guitarras a veces a ramalazos controlados y con el bajo insinuante de comienzo retrotrae algo a texturas de The Mission.

Luego se puede encontrar algo más de variedad. Desde cortes de punk rock trepidante (“Elkarrekin”) o rabioso (“Atsoa eta pekinesa”), hasta los matices de “Hau zortea”, en el que las guitarras pierden algo de la densidad de los temas anteriores para hacerse callejeras. Píldora de rock urbano, incluso chulesco, con el grupo contribuyendo a los coros.

Aires de rock and roll también adquieren las cuerdas en “Erreginen tronua”, aunque para ponerse a tono con el asunto de la realeza, empieza con un sketch sacado quizás de películas de romanos. En “Maiatzaren lehena” sin embargo, las guitarras se emplean en marcar una atmósfera de peligro, inquietante, para darle aires incluso épicos.

Bihotzak sutan” habla de los corazones ardiendo un sábado por la noche en los previos de una manifestación. Guerra sucia de la policía con intención de reventar la protesta. Fue la canción que sonaba de fondo cuando aparecían en el documental sobre el Rock Radical Vasco. Es muy buena, quizás la que más se parezca a la producción anterior del grupo, con la voz de Roberto sobreponiéndose a cualquier instrumento y llevando las riendas del tema. Es de las imprescindibles me atrevería a decir; atrapa con facilidad.

La variedad se hace casi excesiva con “Kilikiliz ‘kil’ Nazazu”. Comienza a ritmo casi de fox-trot y de bullicio carnavalesco. Pudiera ser quizás el momento más flojo del disco, salvo para el oyente que admita la aparición repentina de estos parámetros en un trabajo que en media presenta guitarras de intensidad apreciable. Completada con acordeón tocado por Jabier Muguruza.

El disco contiene dos temas compuestos por Iosu Expósito (Eskorbuto): “Elkarrekin” y “Dena ongi dabil”. El primero es casi premonitorio ya que trata de la sensación de angustia que produce el ver cómo un amigo se echa a perder, como luego ocurriera con el amigo de Roberto. Es de las más trepidantes. La otra, “Dena ongi dabil”, tiene en su letra, desde un ángulo mucho más suave e incluso melódico, algo de “Nuestra alegre juventud” de La Polla Records. Todo va bien y no hay razón para protestar. Junto a “Bihotzak sutan” constituye el himno del disco y carta de presentación del grupo durante su carrera.

Estos dos temas justificarían  por sí solos cualquier disco, pero en el caso de este larga duración, vienen además muy bien arropados. No por nada, su cantante, Roberto Moso, hablaba de él como el más completo del grupo.

Compartir

1 2

Otros Discos

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *