portada del disco Déjese Querer Por Una Loca

Curioso y variopinto disco debut de La Costa Brava en el que, por un lado comprobamos que Sergio Algora sigue teniendo la pluma bien afilada y que con la disolución de El Niño Gusano el mundo no ha quedado privado de su lírica, tan particular como conmovedora, y por otro descubrimos una nueva faceta de Fran Fernández (Australian Blonde), que hasta este entonces era insistentemente recordado por ser el autor del “Chup, Chup”, himno de los primeros 90.

En un primer momento la combinación causa sorpresa a propios y a extraños: el líder de un grupo tan minoritario y respetado como para ser de culto y el de otro que llegó a ser tan conocido y coreado como para inspirar cierta desconfianza en el público potencial de la banda, por una cuestión de prejuicios. El resultado, sin embargo, deja muy buen sabor de boca. Es cierto que se nota demasiada heterogeneidad de autorías, que se hace evidente la falta de un batería y la de una vida compartida como grupo y que en ocasiones las canciones dejan un regusto maquetero difícil de justificar, solucionado sólo a medias en el Puerto de Santa María (donde se encuentra el estudio de Paco Loco), pero por encima de todo ello emerge una bocanada de complicidad que llega al oyente como aire fresco en un día de bochorno.

Ellos dicen que siempre es verano es sus canciones pero sería más exacto decir que siempre es final de verano en ellas. Esa agridulce melancolía coreada a dos voces de las canciones de Fran Fernández y la enredadera trepadora que componen las hermosas letras de Sergio Algora, hacen de estas primeras canciones de La Costa Brava un bálsamo para el cinismo y el derrotismo del que adolece toda una generación, la primera acostumbrada a los finales felices de la televisión con la que se crió, escaldada más tarde al comprobar que los finales felices hay que trabajárselos.

Como digo, el salto entre canción y canción a veces es de más de una baldosa y se hace difícil de procesar. Es el caso de “La Música, las drogas, el láser, las minifaldas”, cuarta canción del disco. Después de tres cortes esculpidos con aires de hace más de tres décadas, nos encontramos una canción tecno-pop que parece homenajear con su letra el “Take on me” de A-ha; el choque es notable. También choca la inclusión hacía la mitad del disco de una versión acústica de “Race for the prize” de Flaming Lips, seguida de la instrumental “El auténtico gin-tonic”. Es de suponer que el carácter casual tanto del disco como de la propia formación propiciara la inclusión de algunas de estas canciones para redondear lo que en realidad era una demo, hecha por músicos experimentados, pero una demo al fin y al cabo. No hay que olvidar que La Costa Brava surgió de la amistad entre sus dos cabecillas y que sólo lo hizo para probar ciertas canciones de ambos. Luego la historia dictaminó un destino más pródigo.

En cualquier caso, este primer disco sirvió para dos cosas: probar que era buena idea aunar esfuerzos creativos distintos, sólo basándose en un impulso vital parecido, y descubrir que Fran Fernández no necesitaba “vampirizar” a los fans de Algora, como él mismo se temía, pues era capaz de acertar con sus composiciones en castellano. Ambas cosas quedarán ampliamente probadas en sus siguientes trabajos.

Compartir

Otros Discos

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *