portada del disco Crepúsculo

"Ey, mírame, y dime lo que ves, si es que hay algo que ver"... pues poquito, la verdad. A la caída en la cursilería de "Piedras" (GASA, 1994) -álbum que es un gran reflejo de la anti-creación como muestra de expresión artística, al no salirse ni un ápice del camino que debe seguir-, se une el componente nostálgico para recordarnos que los tiempos pasados fueron, esta vez más que nunca, mejores.

Aunque muy previsible líricamente, destaca lo ensoñador y sosegante en los ritmos y arreglos, muy placenteros en ocasiones, como en "Siempre (al abandonarnos)". Realmente en este inicio del disco se pone de relieve que la música está un peldaño superior a las letras, definitivamente, con rimas tan forzadas como "belleza rara / de flores raras" o con frases tan planas y vacías como en "Como Dioses pequeños": ¡¿"Y helicópteros buscando mujeres desnudas, como Dioses jugando [...] los Dioses vuelan en helicópteros pequeños / como Dioses pequeños"?! Una cosa es la psicodelia, lo críptico y lo trascendental y metafórico, y otra, bien distinta, este inclasificable alarde imaginativo.

Poco a poco un halo pausado y nostálgico va invadiendo el trabajo, otrogando cada vez más relevancia a la voz, hasta un predominio absoluto, relegando a la música a un plano de mera comparsa. Y ello es una pena, porque, como habíamos indicado, era de los más destacable, si bien es justo reconocer que Mikel vocalmente raya a un nivel muy alto, con gran sugerencia a veces. No puedo así decir lo mismo de su compañero de fatigas, algo acatarrado y tomándose demasiado en serio a sí mismo.

Pero ¿de qué sirve esta supuesta sugerencia cuando lo que se susurra son frases tan poco originales como "Y es que el amor está en el aire"? Pues de mero reencuentro, ni siquiera ya para los antigüos fans de la banda, sino para los nuevos.

El trabajo continúa en un segundo disco titulado "Crudités" en el que la banda se permite la licencia de intentar hacer algo más, crear. Y con estas intenciones, nos dejan un par de buenas canciones, "Despacio" y "Todo se desvanece (al amanecer)". Especialmente mencionable la última, irreconocible en el contexto de la banda (incluso se menciona a Leonard Cohen), con un tono sucio en el que se desenvuelven cómodos.

Compartir

1 2

Otros Discos

Comentarios

foto del usuario belalugosi
belalugosi
8 octubre, 2009 at 17:35

No estoy nuy de acuerdo en esta ocasión con la crítica de Alonso. Desde “Autobiografia” no editaban un disco tan bueno. Para mí infinitamente superior a “Piedras” y a “Supernova” y un buen testamento en estudio, que dejó un buen saber de boca a los fans. “Nada” o “Siempre (al abandonarnos)” recuerdan a los duncan de siempre, dos grandes temas, Diego cantando “Nunca me enamoraría de noche (Jack Nicholson no miente)” me divierte, “Acuérdate” podría estar perfectamente en “Naufragios” de Mikel Erentxun”. Y como complemento a “Crepúsculo” 5 temas más en “Crudités”. Una muy buena manera de despedirse.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Uso de cookies

Esta web utiliza cookies propias para facilitar tu navegación y una atención personalizada gracias a la información estadística que obtenemos tras analizar hábitos de navegación. Si continúas navegando consideramos que aceptas su uso. Puedes cambiar la configuración u obtener más información aquí

ACEPTAR
Aviso de cookies