portada del disco Corazón de Hierro

A Las canciones de Massiel la producción de Danilo Vaona les había lavado la cara y actualizado. Danilo ya había hecho con ella “Tiempos Difíciles” (Hispavox, 1981) y ahora repetía el envite. La actualización a la que me refiero era usar y abusar de teclados y percusiones electrónicas en detrimento de orquesta e instrumentos acústicos. Capas y más capas de teclados, una tentación a la que era difícil sustraerse en los 80, una década que supuso una revolución en los instrumentos y técnicas de grabación empleados.

El sonido general recuerda a las estrellas italianas del momento, por ejemplo a Matía Bazar, aunque las canciones se apartaban bastante como composiciones de aquellos lares.

El LP, por tanto, es una obra modernilla, bien acogida por un público con ansias de cambio, pero con pocas canciones realmente destacables y, sobre todo, con temas que suenan en todo muy parecidos unos a otros. Una Massiel casi discotequera en la que conviven las modas del momento: el tecno, la salsa al estilo Juan Luis Guerra, el pop latino, la neocopla y las letras aparentemente descaradas con estribillos breves repetidos una y otra vez a los que, de cuando en cuando, sustituye un interludio instrumental eminentemente rítmico.

La canción arquetipo de todo esto es “Marinero”, una de las más elaboradas de todo el disco y que tuvo un aceptable comportamiento comercial en formato single. Personalmente, me gusta más la pista que inicia el LP, “Más fuerte”, aunque he de reconocer el parecido formal entre ambas.

Empeñada en homenajearse a sí misma, hay que citar “Ay, la nena” en la que con un ambiente levemente mexicano tira de mordacidad y buen humor.

Otra canción distinta en cierto modo es “Déjame”, en la que tira de racialidad para fabricarnos una especie de copla eléctrica.

Por el significado personal que tiene, selecciono también “Autorretrato” , un tema que no conocería el single y nada se escuchó por la radio, pero con la que, en los siguientes años, la cantante siempre comenzaba sus conciertos.

Hasta aquí las canciones, pero hay que reservar un párrafo a la voz. La Tanqueta parece haber perdido empuje tras diecisiete años de carrera y su motor suena con menos fuerza que antaño y solo las modernas técnicas de grabación y filtrado la salvan un tanto.

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