portada del disco Coprolitos / La URSS

El que terminó siendo el compartido con el que debutaban La URSS y Coprolitos era en un principio el proyecto de Mugretone, responsable de Hillside Strangler, para juntar a cuatro bandas. Sin embargo, cuando Anticonceptivass, la tercera de las bandas involucradas se cae, se deja de buscar a una cuarta y todo se replantea en el reparto de cada cara para los arriba mencionados. Además, cada uno se encargaría del diseño de su hoja interior. Mientras que Coprolitos optaron por las letras en diversas orientaciones y foto de María, la cantante, los andaluces de La URSS se decantaron por un collage de estética punk con los más diversos temas.

La portada, eso sí, fue patrimonio de Mugretone, que para eso lo sabe hacer y bastante bien, además. Combina un entramado en rojo para Coprolitos y en azul para La URSS, que si bien se respetan cuando se trata de ofrecer el listado de canciones, se superponen en un intento de profundidad en tres dimensiones en el resto del cartón. Precisamente es esa contraposición o superposición de temas diferentes la que nos cuenta haber buscado en el diseño general. Así, la inspiración "en Disney, el surrealismo, el consumismo, el comunismo y el dadaismo" lleva a los cuatro (uno por cada una de las bandas originalmente proyectadas) híbridos monstruosos a modo de crudos injertos de poca consistencia genética a los que posteriormente se añadió una jirafa.

Los temas de La URSS provienen de la grabación realizada en Málaga en el invierno de 2006 en la casa que compartían Jorge y Áfrico, dos de sus componentes. Cuenta la jugosa libretilla interior que acompaña el recopilatorio lo precario de los métodos utilizados: guitarra flamenca distorsionada posteriormente con ordenador, voz a capella grabada directamente sin micrófono, ausencia de batería que se suplantó con ritmo programado... Todo ello evidentemente juega en contra de unos temas que a pesar de ello dejan bien a las claras el potencial que atesora la banda, y que en posteriores entregas se encargaría de mostrar.

Mucho se ha relacionado, y con razón, a La URSS con los sonidos de los Dead Kennedys, y sin embargo en "Felices días en Fuenguirola" a los que más se parecen es a los Sex Pistols. La versión posterior incluida en su LP "Producto" (Bowery, 2009), más depurada, se acerca aún más a los riffs del "God save the Queen" de los británicos.

"Carteras llenas" también se recuperaría en versión mejorada para el anteriormente citado LP, mientras que "Última moda" proviene del repertorio de Inservibles, grupo de Mijas en el que militaría previamente Jorge.

Para Coprolitos, el bautismo de fuego era importante. Muchas eran las miradas sobre la banda para ver cómo se habían respuesto tras el final de Isa y los Antihéroes. Y la respuesta ante toda esa posible expectación es contundente. No se ha perdido nada de la aspereza que mostraran entonces. Se ha volcado la brújula musical, eso sí, para adaptarse a la nueva voz femenina, la de María; pero las chirriantes guitarras y la batería sincopada con repentinos parones para romper cualquier atisbo de continuidad dejan bien a las claras las ganas de evitar cualquier acercamiento a un transcurrir de acuerdo a pautas estrictas.

Los cuatro temas se escogieron del total de once que el grupo grabara en el estudio de Lavapiés de la calle Olmo, campamento base de, por ejemplo, La Stasi, cuyo bajista Demi colabora en "Nostálgica". Grabadas, mezcladas y masterizadas en el mismo día, las canciones rezuman suciedad y estrépito, dejando poco hueco a que entiendas las letras. María se ve obligada a chillar, correr y frenar de golpe para adaptarse a la anarquía del presunto hilo argumental que le propone la banda.

El comienzo es para la cuestión oriental, china, de "I-ching", a la que volverían en el futuro. De momento, ante las dudas de ir o no ir al lejano Oriente, prefieren quedarse en Madrid.

No tiene que ser accidental que la colaboración con parte de La Stasi sea en el tema pretendidamente referido a nostalgias sobre La Movida Madrileña. Respecto a la misma, ya ironizaron los anteriores en su momento. En este disco, Coprolitos usa una cuña en la que Ramoncín mantiene que nunca existió tal movimiento.

"El extraño caso de de la asesina de Delicias" tiene ya inoculado el germen del filón creativo que para las letras excava Alberto, bajista y compositor del grupo; el de contar aparentes horrores enmarcados en ecosistemas de lo más normal: edificios, barrios, la rutina y normalidad del día a día. Ya lo había mostrado con Isa y los Antihéroes, y dejará constancia de ello incluso cuando los discos se enmarquen, de forma casi temática, en cuestiones de lo más variopinto, como el esotérico "Coprolitos" (Blondes Must Die, 2011). Robos de quince euros y asesinatos de pensionista como preludio a sisas de parroquia, los de "Hurtos en la iglesia", la que cierra el disco.

Su carácter seminal, de primera obra de los dos grupos protagonistas, que consiguieran luego su cuota de reconocimiento en el limitado mundo del punk de catacumbas, y sus insultantes deficiencias de sonido, lo convierten sin duda en pieza de coleccionista.

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