portada del disco Confía en tus Máquinas

Consolidados en formato de cuarteto contando con el refuerzo de la sangre joven que aportaban ATAT y Nexus, El Aviador Dro continúa seguro su vuelo recuperado y con nueva energía. Tras la aventura conceptual alrededor de una ciudad del futuro, de "Mecanisburgo" (Cosmos, 2001), el grupo ataca con una nueva entrega, que según sus propias declaraciones trataba de ser algo así como una vuelta a las bases, a lo sencillo, para generar algo divertido pero con un punto apocalíptico.

Lo editan en Subterfuge Records, tras la grabación realizada entre abril y agosto de 2004 en los estudios Reactor.

"Oye mi voz y transfiere mi calor" dicen en "Mi mejor retransmisión", la canción con la que abren el disco, en la que parecen recuperar ese interés por hablar de sensaciones y sentimientos a través de la última tecnología. Lo han venido haciendo desde los comienzos, cuando utilizaban videocabinas,

Música juguetona, con teclado tipo Gruppo Sportivo, de electrónica aparentemente sin dificultad para hablar de las necesidades alimenticias de la Tierra.

Atraen los momentos algo mas oscuros, tanto los de "Aracne" (probablemente uno de los temas con mayor gancho, con una pizca de The Cure, tanto en su música como en la historia arácnida como "Lullaby") y "La naturaleza destruye" (un tema que firma en solitario ATAT).

En lo que entienden como un homenaje a la patria chica del tecnopop centroeuropeo ("electropop en tus ojos celestes"), incluyen "Gretchen en Dresden", una canción que compusieron cuando hicieron la gira por Suiza y Alemania un año antes.

En su momento recibieron el ataque de postmutantes que les impedían salir del vortex en el que estaban atrapados; ahora lo que reportan son los ataques de los aliens que encuentran al visitar el planeta inverso, tema en el que incluyen los coros de Arco Iris y texto escritos a la inversa, clara.

La de "Frío" es, ciertamente, la electrónica más gélida de todo el disco. Crónica del viaje al Ártico, lugar en el que cumplir finalmente los deseos.

Con la ya mencionada "Aracne" o con "Gort" es cuando más cerca están de facturar ese hit o canción redonda, que tan a menudo se encontraban en los primeros discos.

Cierran con "El año de las turbulencias" y lo hacen de una manera muy suave, sonando como a los China Crisis más aterciopelados.

Un disco que, si bien pudiera no levantar pasiones entre sus seguidores de siempre, certificaba un muy buen estado de salud tras su vuelta.

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