portada del disco Claroscuro

No nos llevemos a engaño. A pesar de que en 2010 el pop chileno tuvo cierto auge por estas tierras, en España nunca se le ha hecho demasiado caso a la música del otro lado del charco. Nuestras miras, por lo general, siempre han estado más en los parajes anglosajones que en los latinoamericanos. Y raro será toparse con alguien que valore en su justa medida a grupos como Los Jaivas, los Soda Stereo de Gustavo Cerati o Pescado Rabioso del gran Luis Alberto Spinetta. Éste último gran influencia de Alberto Montero en este su segundo disco. Mucho Spinetta, pero también encontraremos ecos de Víctor Jara o Robert Wyatt.

Principalmente nos topamos con dos grandes cambios. Uno es el idioma el que canta Alberto. Si en su homónimo debut "Alberto Montero" (Greyhead, 2008) en inglés, aquí se pasa al castellano. Y si en aquél los arreglos eran meras pinceladas, aquí dan mucho más colorido a todos los temas haciendo que crezcan a cada nueva escucha.

Y es que para su grabación contó con la ayuda de los ya conocidos Marcos Junquera a la batería, Josele Castelló a la flauta y Dani Cardona en las percusiones. Paro aquí hay que sumar al bajista Juan Pablo Olavarrieta, Román Gil con el bandoneón, Andrés Calatayud, Olga y Sonia Beltrán en los arreglos de cuerda, Pau Rodríguez a la trompeta y la colaboración especial de Jesse Sparhawk, componente del grupo Fern Knight.

Si antes hemos destacado las diferencias ahora sin temor a equivocarnos podemos decir que las similitudes de ambos es la alta calidad en lo compositivo. De entre todos los temas destaca majestuosa "En la ciudad de la luz", toda una delicia para los sentidos. Y es que la cara A de este vinilo es simplemente extraordinaria.

Para introducirnos en este viaje nos topamos de primeras con la onírica "Duermevela". No es una elección al azar ya que los sueños y sus mundos estarán muy presentes en todo el disco. Sin solución de continuidad nos topamos con "El sol". Ambos temas aparentemente sencillos pero de compleja musicalidad y una belleza abrumadora. Para terminar esta primera parte del álbum nos presenta dos vías de escape, bien la ciudad "Barcelona" donde nos promete que todo va a ir bien o a la lejana Chile en la magnífica "Cajón del Maipo".

La cara B se inicia con "Momento abismo", instrumental basado en el piano, que deja paso a "Desciende la mesa" que sigue los derroteros de la primera parte. Esta cara B no tienen el gran nivel de su precedente, estaba complicado, pero mantiene un nivel notable en general. A destacar la melancólica "Miro" y "Fin del mundo" con la que Alberto cierra el álbum cantando "Todo esto es sueño". Pues si esto es verdad que a mí no me despierten.

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