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LaFonoteca, Disco: Cerebrator
portada del disco Cerebrator

Terminó siendo el último disco que grabasen Cerebros Exprimidos antes de su disolución; en concreto en la primavera de 1997 en los Estudios Electric Chair con producción de Pablo Ochando. El diseño gráfico tanto de la portada como la contra juega precisamente con fotografías de (aparentes) operaciones de cráneo, en la que parece una asociación con el nombre de la banda que tardaron mucho en hacer explícita para sus discos.

Para muchos, incluso para alguno de los miembros fundadores de la banda, se trata de un trabajo que queda alejado de los parámetros con los que funcionaron desde sus principios Cerebros Exprimidos. Al menos en las ganas que parecen demostrar en explorar en varias direcciones diferentes a la vez. Así, mientras que con estructura de repetición violenta de estribillos a coro, canciones como “Norte contra sur” o la misma “Cerebros exprimidos” suenan propios de un grupo oi!, siguen mostrando querencias de rock duro en “Falsa felicidad” o “La calle es nuestra” o de puro cabreo, como en “Camuflaje”. Y es que al puro hardcore (que sigue presente en momentos como “Emergencias” o “Kaos y deskontrol”), se unen ahora, por ejemplo, retazos de punk acelerado (“Vomitaré” o “Autogestión”) .

Suenan mucho más limpios que en sus primeros trabajos y además presentan algunos cortes más que sobresalientes, que se instalan sin dificultad en la cabeza del oyente tras un par de escuchas. “1984” por ejemplo tiene en su comienzo retenido mucho del “Enamorado de la muerte” de R.I.P., “Electro shock” atrapa en su punto intrigante y lo claustrofóbico de un mensaje de desesperadas ganas por escapar, similar a las preguntas que se formulan en “Emergencias”: “¿Tienes pensado qué hacer si vienen a por ti?”. “Planet pizza”, una de las que tiene en la voz y los guitarrazos mucho de ese rock duro mencionado antes, también convence.

Un disco que comienza con la contundencia sin paliativos de "Falsa felicidad" y que termina sin embargo con la frivolidad de "La balada de Son Goku". Bajo sospecha por posibles desnaturalizaciones de la fórmula original, pasa a mi juicio, sin embargo, por un trabajo rotundo de punk, rock y dureza.

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