portada del disco Catalina

Como ya en “A Tu Alcance” (Twins, 1988) se apuntaba, Danza Invisible le dan un giro importante a su música y se encaminan hacia sonidos latinos, llegando a puerto ya con este “Catalina” (Twins, 1990), producido por Manu Guiot, prestigioso ingeniero de sondo que ha trabajado con Celine Dion o Eurythmics; también con Touré Kunda, lo que explica cierta orientación africana que tiene diversos arreglos en el disco, como ocurre precisamente con la titular, “Catalina”.

Sorprende la claridad de su propuesta, que suena mucho más fresca que sus primeros discos; en definitiva, más suya. El disco se divide claramente en dos: un inicio potente y una recta final dominada por medios tiempos y baladas. Danza Invisible tocan boleros, como “La ruina”, se marcan un rap en “Naturaleza muerta” con la colaboración de Los Raperos del Sur -efectiva, pero mueve la letra hacia una innecesaria comicidad- y hasta adaptan a Pablo Milanés para cerrar el álbum con “Yolanda”. Ninguna de las canciones baja de los cuatro minutos, por lo que a pesar de contar con solo nueve piezas su duración se hace correcta, aunque la mencionada secuenciación puede hacer que la recta final del álbum resulte perezosa.

“Catalina” confirma que Danza Invisible están en su estado de gracia, en especial en su relación con el público. Por ello no tardaría en aparecer un nuevo disco.

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