portada del disco Casiopea y Melopea

Más madera, no se le puede achacar nada a la veterana banda de jazz fusión que tiene ya un sello de identidad inconfundible. En esta ocasión nos sorprenden con un disco de difusión libre a través de Youtube.

Nada más empezar a escucharlo podemos advertir la tarjeta de presentación del grupo, guitarras funk y divertidos metales a medio tiempo para ir haciendo cuerpo, que luego vienen curvas, ya lo creo que vienen. Y es que escuchar “A toda pastilla” que va precisamente a eso, a toda pastilla es sin duda una experiencia que ningún aficionado a la música debería perderse; quizá vemos en este corte un deje más hard rock de lo acostumbrado, llevando la guitarra y su correspondiente overdrive la voz cantante en el tema; tras una tranquila “Lo que hemos mamado” volvemos a tener la dosis acostumbrada de cultura pop en formato televisivo en “Zapatófono sin cobertura”, que agrega distorsión recargadísima en el mejunje de ritmo funkero y metales juguetones en semilibertad.

En “Road King” volvemos a toparnos con una sorprendente guitarra -está claro que es una de las novedades en el sonido de la banda para este disco- que nos regala además a los oídos un tremendo solo, si nos fijamos además en la estructura parece que nos encontramos ante una canción rock a la que se le han añadido metales. Tras la más que correcta “Añorados excesos” revisitamos en “Caipiriña Resort” los aires de Brasil que ya nos recreara la banda en el magnífico "Beleça" (Subterfuge,2004).

AJ Psicotrópico” no juguetea con guitarras distorsionadas para el acompañamiento de los metales, ni siquiera toma el mando de vez en cuando como en otros temas, directamente en esta canción la protagonista es la guitarra metalera, tan protagonista que podemos afirmar que es la primera canción que le escucho a la banda en la que no aparecen vientos, tan raro como suena, y al tiempo cumpliendo perfectamente su papel en el disco, y tan amigos. Sigue para darle al asunto un contraste casi espeluznante “Honrando a Baco” que bien podrían haberla grabado en New Orleans, con vibráfono y escalada de vientos etílico-festiva.

En la recta final tres caramelitos: la adorable “Marbella Vice”, “P Glamour” en la que parecen recuperar el incontrolable caudal jazzístico de sus inicios, y “Skalatic Party” en la que vuelve a haber un poco de todo, las seis cuerdas contentas y mucho ska para bailar un poquito.

Pues eso, que como siempre merece la pena adentrarse en la dimensión Alcohol Jazz. Pero eso ya lo hemos dicho otras veces.

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