portada del disco Carnevisión

Grabado en los estudios Duplimatic de Madrid con Barsen Luis como técnico de sónido, el disco tiene una portada enigmática, que bien hubiera podido amoldarse a la de un disco de Bauhaus, por ejemplo. Y es que algo de oscuridades, intrigas y demás tenebrismos sí que tienen muchas de las canciones del álbum. Por detrás, el logo de Eurovision reconvertido para la causa de los madrileños TDeK. Dentro, además de las letras, foto en blanco-negro, luz-sombra del cuarteto.

Vaya por delante que "Carnevisión" es para muchos el mejor disco del grupo. Y quizás para corroborar este sentimiento, el comienzo resulta demoledor: La información en tu mesa del salón, "La mierda que te tragas te la pasan por pantalla / Dices estar informado y en realidad no te enteras de nada (...) Sigue apoltronado en tu sillón / sigue convencido de que tienes opinión". Extractos de la letra de "Carne picada", la primera canción de "Carnevisión" (La General / Fonomusic, 1986). Comienza la canción con el sonido de la colisión de un avión, con grandes similitudes con los Dead Kennedys: guitarras, letras, inflexiones en la línea de la canción para volver a empezar... ¿Que no es original parecerse a un grupo mítico? Pues probablemente, pero hacerte pensar tan rotundamente en los de California no está al alcance de todos. Un tema redondo.

Sigue por derroteros parecidos; de entrada se recupera "Interrogatorio", el tema que grabaran inicialmente en la maqueta y para el sencillo compartido "Panadería Bollería Nuestra Señora del Karmen / TDeK" (Pi Musikra, 1984).

Del primer trabajo en maqueta -reeditado en "1984 Primera Grabación" (Radikal 1977, 2005)- también se incluyen aquí "Te quiero", "Creo que voy a potar" (con versión de ida y vuelta aquí), "Nadie en concreto" y "Bronca en Callao".

El primero de todos ellos, "Te quiero", es un tema que se retuerce en sus comienzos serpenteante y con ecos de reverberaciones de guitarra (aromas de los ya mencionados Dead Kennedys) que no estira la tensión hasta más allá de los dos minutos antes de explotar en un vertiginoso acelerón. "Hacer cosas feas", o al menos eso dicen.

Si hay que seleccionar un tema en especial, por eso de decir qué canción te golpea de forma más contundente, quizás me quedase con "La senda de los elefantes". Es impactante, pone los pelos de punta y tiene algo de la fijación con los motores ("Enciende tu motor") y los superhéroes ("El día que me falló Superman") que ya desplegaran Espasmódicos.

"Nadie en concreto" comienza como una especie de r&r clásico y evoluciona a un punk-hardcore de guitarras y coros que recuerda a la rotundidad de algunos momentos de Decibelios. Quizás también "¿Qué es este temblor?" o "R.I.P.", espeluznantes ejercicios de velocidad musical de sueños enfermizos casi para cerrar el disco.

"Boca cerrada" es otro ejercicio desgarrado de contundencia. La letra además no deja impasible: Viene a denunciar la política del "Si digo no haber visto nada es que no pasa nada".

Pero el cierre es para el mazazo de "Pienso en ti", sin exagerar uno de los mejores temas punk-hardcore de los 80. Grado justo de siniestralidades, velocidad, reinventándose a mitad de tema en acelere y galope martilleante, para morir con las oscuridades del principio incluso robustecidas.

Escucha el album. Verás como te costará llegar sin perder el aliento hasta el final.

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