portada del disco Canciones Prohibidas

Tras el exitazo de "Iros Todos a Tomar por Culo" (DRO, 1997) circulan muchos rumores sobre el próximo paso de la banda, unos hablan de recopilatorios, otros de experimentos tipo "Pedrá" (DRO, 1995), finalmente Robe decide finalmente editar otro disco con material nuevo, cosa que tal vez estaban pidiendo los fans, nuevos temas, ya que los antiguos pues ya se los sabían al dedillo.

En este "Canciones Prohibidas" (DRO, 1998) Robe arriesga intentando dar un toque sinfónico al disco, mezclando eso con otras canciones de rock más convencional. El cacereño se sale con la suya, si bien a medias; porque mezclar temas con arreglos de cuerda y viento con temas más terrenales y sucios hacen que el disco sea más irregular de lo deseable.

Abre el disco la sorprendente "Salir" en la que podemos disfrutar de uno de los estribillos más pegadizos de todos los compuestos por Robe y del primer aviso sobre la naturaleza del disco con sus arreglos de cuerda. Obviamente la canción trata sobre juergas y borracheras: "Ya no me acuerdo de ná que todo era de colores / ¿Dónde estarán los besos? ¿Se los habrán quedado las flores? / Salir, beber, el rollo de siempre / Meterme mil rayas, hablar con la gente / Y llegar a la cama y joder qué guarrada sin ti".

En "Esclarecido" vemos a un Robe muy crítico con todos: jueces, funcionarios e incluso críticos musicales, todo a ritmo de un ritmo marcadísimo y un sonido implacable: "Crítico, cuando hablas de mí / La boca te tendrías que lavar / Con agua de la nieve de Abril / De un sitio que nunca estarás".

Vuelve Robe a mostrarnos los fantasmas que persiguen al poeta en el proceso creativo en "Érase una vez" pasando de un rock hermoso a medio tiempo a un grito enérgico que embiste al oyente: "¡¡No!! / ¿De que me servirá / estar tan colgado si al final / mi alma en un cajón tan negro? / ¡¡No!! / No intentes fracasar / No me preguntes: ¿dónde vas? / Sigue tú inventando el cuento".

Suenan entonces las guitarras de "Golfa" formando un enmarañado tejido de sedosos sonidos (vuelven las cuerdas y con más protagonismo) acabando con dos estribillos entrelazados a dos voces, conformando tal vez la más hermosa canción de toda la discografía del grupo. Le sigue una chisporroteante "Su culo es miel" con curiosos arreglos de bandurria (igual recordando los días de Robe en la tuna) y una "Extraterrestre" de sonido denso de estructura algo descafeinada.

"Autorretrato" merece un estudio aparte, se trata de una pieza de rock"Bolero de Ravel" prácticamente orquestal los instrumentos van sumándose en una orgía sonora, en plena batalla de cuerdas, piano, metales y guitarras las notas de Uoho a la guitarra solista dan punzadas de escozor agradable en la sensibilidad del oyente, la letra trata de la inadaptación: "Soy un yonki, chuloputa, traficante, delincuente / Soy amante del alcohol / Soy la hostia no me tientes / Dime arrasa y Dios tirita / Dime ladra y digo ¡guau!."

Cierran el disco dos canciones poco logradas; "Enemigo", que intenta retomar el pulso punk tras la dosis de rock sinfónico y "El villancico del rey de Extremadura", que empieza retomando la broma del "Me estoy quitando" con el que ya cerraran "Agila" (DRO, 1996), y que va desde un pseudobolero a una gamberrada punk, que queda en eso, en gamberrada para guiñar a la audiencia.

Con el disco la banda cosechó aguas de las dos vertientes: por un lado se mostró ambicioso en sus composiciones, demostraron que eran mejores músicos de lo que parecían y consiguieron un buen éxito en ventas; por otro el disco no tiene el empaque de "Agila" ya que el nivel de las canciones no es tan uniforme, y esa irregularidad en un disco de nueve canciones se nota demasiado.

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