portada del disco Canciones de Pan

Pan era el semidiós de los pastores y rebaños en la mitología griega. Asociado a Dionisio y a Fauno, era cazador, curandero y músico. El ferrolano Rubén Artabe le rinde homenaje en su primer disco. Un disco, grabado en Abrigueiro con Arturo Vaquero, íntimo y personal, marcado por la sencillez instrumental (guitarra acústica, vientos susurrantes) como base para que su mensaje sea el verdadero protagonista. Un viaje que nos sitúa en comunión con la naturaleza y el Universo, con la humanidad y con nosotros mismos.

Quería hacer un disco acústico pero con la participación de varios músicos. Quería una flauta, por su vinculación con el dios Pan, acordeón, por la referencia al folk latinoamericano, percusiones de diferentes culturas, la elect´rónica minimalista y un bajo versátil. También me interesaba que los músicos fueran afines a ciertas ideas o visiones personales y fui probando varios hasta encontrar los que me convencieron para este cometido”. Ellos fueron: Alejandro Massafret al bajo, ex compañero de Poetas Urbanos, profesor y gran músico profesional; Chema Couce, a la percusión, por su interés por multitud de percusiones; Andrea Gómez Navarrete, acordeonista argentina, profesora y musicoterapeuta; y Soraya García, gran flautista y profesora también en el Conservatorio de Ferrol. “Fue un placer contar con todos ellos. Soraya y Andrea me acompañan en algunos conciertos actualmente”, comenta Rubén.

Nos encontramos con canciones sencillas y directas... “Reivindico mi canción / por ser brillo de lo que soy. / Canto en alto con mi voz / que es la voz de todos”, canta en la inicial “Tu huerto y mi canción”, toda una declaración de intenciones y un llamamiento a la unión. En “Polvo estelar” se plantea esa idea principal del disco, la de comunión con el Cosmos, la de pertenencia a la tierra y a la naturaleza. Idea que se mantiene en “La caracola y el mar”, corte folk pop con ecos porteños y una gran espiritualidad.

Polinizando” llega con tintes populares, de romería festiva y “Hojas” lo hace con la dulce voz de Soraya. Un pasaje otoñal lleno de calidez: “El otoño llega aquí / hoja tras hoja tras hoja se suelta / ven acércate hasta aquí / toma este fuego y echa más leña”.

Cierra “Kiwani”, un tema con el que cerrar los ojos y sentir el calor de la noche en el cuerpo.

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