portada del disco Canciones de Andar por Casa

“Canciones de Andar por Casa” (Subterfuge, 1999) es un disco lúcido. Lúcido porque muestra la parte pop del grupo de forma certera, enredándose lo justo en instrumentales o desarrollos, y yendo más allá en el juego que habían practicado en el anterior "Hulahop" (Subterfuge, 1997). Y también muy veraniego, que fue precisamente cuando se compuso, en la casa que tiene Joaquín Pascual en un pueblo de la costa alicantina durante el verano de 1998. Precisamente, ese propicio ambiente sirvió para poder hacer que las canciones respirasen mucho mejor y que el resultado fuese un trabajo muy apacible en líneas generales.

El primer “Ninguna parte”, un instrumental que va creciendo pausadamente, es el prólogo de un disco que, a pesar de que tiene un tranquilo fluir, en los cuatro primeros cortes aparecen las amenazantes "Llamas" y “Psiquiatra del corazón”, canciones que la banda albaceteña había perseguido con empeño en trabajos anteriores. Sin embargo, aquí parece que ese sonido incluso respira mejor. El single “Evolución”, de lo mejor que se encuentra en el disco, tiene precisamente una parte pop y otra en la que dan rienda suelta a sus devaneos ambientales, siendo una de las mejoras muestras de la capacidad de Mercromina para hacer canciones que se acerquen al hit.

También es un disco heterogéneo  en el que cabe tanto “Enciérrame” como “Lluvia”, una primera histérica y arrolladora, y otra amable y pausada. Sustituyen los arreglos de guitarra por otros menos transitados como las cuerdas en "En el mar" y los vientos, que llegan a su protagonismo máximo a cargo de Nacho Mastretta en "Media vida entera", una amable bossanova, género en el que reconocen ellos mismos sentirse muy cómodos. Además, firman una composición de todos los miembros del grupo, "Vals de ballenas", con la voz de Irantzu Valencia de La Buena Vida sobrevolando el sereno colchón sonoro de Mercromina. Las letras, al contrario que en sus dos anteriores trabajos, que sonaban incoherentes, oscuras y desordenadas, se vuelven más claras, sosegadas, utilizan menos recursos y son más accesibles al oyente. Es el punto culminante de un pop certero que olvida lo accesorio, y en el que los arreglos no empañan las canciones, si no que las embellecen.

Curioso es, por otra parte, cómo en 1999 confluyen dos obras capilares de los dos grupos escindidos de Surfin' Bichos, Mercromina y Chucho, cuyos singles ("Evolution" y "Revolución" respectivamente) rivalizaban al mismo tiempo la atención de los medios independientes en España.

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