portada del disco Big Ear

Tras el recopilatorio con lo mejor de su carrera, Clifford Records sirve también como lanzadera para la segunda etapa de Automatics. La cálida acogida de la gira de conciertos que hicieron hace que los de Linares se planteen un ¿y por qué no? Así que, manos a la obra, deciden entrar en los estudios Villarmusik de Guarromán (Jaén). Grabado con las complicaciones que entrañaba el tener a José en Murcia, "Big Ear" vino a agrandar la distancia entre el cantante y sus compañeros en Linares, que dijeron no percibir en él las mismas ganas e ilusión por terminarlo.

Y con todo, a pesar de todos estos problemas, el nuevo trabajo de Automatics, más de década y media después de lo último grabado antes de parar, venía a refrendar lo mejor de la música que hicieron entonces. Arranca todo con el instrumental "1971", con el poso justo de nostalgia del punto en el que lo dejaron hace mucho, de aquellos tiempos del indie ruidoso plagado de connotaciones británicas.

Quizás no fuera una decisión tomada al azar la de seleccionar "Monsters" como tema de adelanto de un single que serviría para endulzar la espera en vista de que, con el retraso acumulado en el proceso de grabación, el LP no iba a salir cuando se había programado. Es, de largo, la que mejor entronca con todas aquellas cortinas sónicas que tejían en su momento, y probablemente la mejor del disco.

Vuelven Automatics con un trabajo cargado de melodías de guitarras y voces. "Hollow glass" o "Fly around the world", con el punto justo de elementos planeadores. Rememoran a The Jesus and Mary Chain, una de las referencias más socorridas cuando uno se refería a los andaluces, cuando suena "Forever", y de igual forma, hará que la audiencia más veterana recuerde el Manchester sound más remolón, de voces arrastradas, al escuchar "Someone". Es la lentitud intimista con la que se teje igualmente el esqueleto de "Don't call me anymore".

En su última etapa recurrieron a los efectos electrónicos en algunas de sus composiciones. De todo aquella hay quien quizás vea reminiscencias en los detalles que hacen pensar efectivamente en la lluvia para "Rainy day" o el casi instrumental "Reagan & Carter" con el que terminan.

Dijeron haber utilizado un vocodover para ocultar las deficiencias con las que quedó registrada "Puppet boy". El resultado salva con creces el tema y le posibilita como tema a abrir la segunda cara.

"Big Ears" es un gran disco, que en una realidad paralela, hubiera sido el punto de arranque de Automatics, casi tal cual los conocimos. Por contra, distensiones internas lo convirtieron en el trabajo de despedida del que fue su cantante desde el principio.

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