portada del disco Bestiola

La idea de “Bestiola” (Austrohúngaro, 2008), tercer largo del dúo formado por Carlos Ballesteros y Genís Segarra, no es otra que la de abrir las puertas a la experimentación, un punto de inflexión tras el exitoso “Animalitos” (Austrohúngaro, 2007) en el que el dúo se dedica más a explotar e indagar en lo que sentían, en quemar sus inquietudes, de una manera mucho más libre y desacomplejada. En este álbum, Hidrogenesse se divierten como nunca jugando con los sonidos y con los efectos, con las diferentes secuencias y melodías basadas en sintetizadores, y eso es algo que se percibe claramente cuando los escuchamos, ya que nos encontramos delante de un trabajo que se encuentra mucho más cerca del eclecticismo ambiental de Brian Eno, que de otro más basado en la creación de pildorazos pop destinados a romper las pistas de baile.

No hay temas nuevos, ya que para esta ocasión se trata más de reciclar materiales propios (algunos descartados en sus anteriores trabajos) y de darles unos nuevos y sofisticados giros, en unas melodías que oscilan desde el paisajismo incesante y cercano a la autopista interminable del “Autobahn” (Philips, 1974) de Kraftwerk en “Night to night and day to day”, al emotivo piano de la majestuosa “Pianola”.

De entre sus múltiples influencias, tampoco tenemos más remedio inclinarnos ante ellos y destacar la canción “Stock Aitken Waterman and me”, tema poseedor de unos elementos melódicos que hacen que resulte totalmente inevitable el echar la mirada atrás en el tiempo y recordar a los pioneros de la música basada en ondas y secuencias, los amiguetes de Robert Moog, Jean-Jaques Perrey y Gershon Kingsley.

En definitiva, 39 minutos de pura inspiración y disfrute.

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Comentarios

foto del usuario Raúl Alonso
Raúl Alonso
14 septiembre, 2009 at 23:04

La revisión de Schloss es una auténtica burrada. Definitivamente Bestiola me parece el mejor trabajo de Hidrogenesse, por unidad y por esa conjunción de la ironía y sentido del humor de siempre, pero con un toque de madurez en el aspecto musical más que notable. Tremendo disco, y totalmente infravalorado.

foto del usuario Raúl Alonso
Raúl Alonso
5 febrero, 2010 at 18:02

Por cierto, que el teclado en la tremenda “Vuelve conmigo a Italia” es clavado al de “Vienna” de Ultravox 🙂

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