portada del disco Arc-En-Ciel

Último disco de la banda y una apuesta por el jazz rock, que se adelanta tres años a la fundación del grupo Pegasus en el que Max Sunyer y Josep Mas (Kitflus) darán rienda suelta a sus ideas musicales dentro de este estilo.

Iceberg, siempre con una música tan medida, se nos muestra aquí mucho más proclive a la improvisación que en otros discos.

“El caminant nocturn” y “Cantics de la carn” son dos temas jazzísticos muy relacionados entre sí en los que abunda la fantasía guitarrística en la línea de una jam sesion. Ambos tienden a hacerse pesados para oídos no demasiado acostumbrados a las nuevas tendencias jazzeras. A destacar el principio de “Cantics de la carn” a cargo de un solo de batería y percusión de más de dos minutos que logra adentrar al oyente en un paraje misterioso que luego desarrollarán los demás instrumentos.

Iceberg siempre dispuestos a ampliar su paleta sonora se adentran en “Riu d'agost” en terrenos del jazz latino con un delicioso piano protagonista.

Con el toque andaluz de la guitarra de “Embrujo”, Iceberg parece querer congraciarse con su gente, volviendo a evocar los tiempos de su inolvidable “Sentiments” (CFE / Bocaccio, 1977). Algo similar ocurre con “Crisalide”, un tema cargado de elegantes y evocativas sonoridades que desarrollan un tema calmado, casi relajante, muy bien construido en base a sucesivas secuencias sonoras basadas en distintos pedales de efectos aplicados con buen gusto a la guitarra.

Todo el LP destila un cierto cansancio que parece presagiar el final de un ambicioso proyecto que homologó a Iceberg con los grupos de la vanguardia musical europea.

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