portada del disco Ahora

En una industria tan miserable como la española se dio por fracasado el debut de Rosa. Y eso tras vender más de medio millón de discos. Era 2003 y, aunque se escuchaban rumores, el éxito de cada producto que se editaba con la etiqueta OT era un reclamo sin grieta. Debemos recordar que Operación Triunfo es el artista bajo cuya denominación se han conseguido más discos de platino en España. Nada menos que diecinueve. Y muchos más sus criaturas. Y por eso, a pesar del medio millón de discos colocados se esperaba más de Rosa. De locos.

Su discográfica, sin piedad ataca apenas un año más tarde a pesar de los problemas de voz y que soportar la presión de la fama para ella le acarrearon. Y deciden sacar "Ahora" (Sony BMG / Vale Music, 2003). Tras el desastre artístico del primer disco deben intuir que se han equivocado con el repertorio y deciden orientarla desde un estilo de baladista de medio pelo hacia una estrella de la disco-music. Y la verdad es que era uno de los posibilidades más acertadas posibles. Contratan a mercenarios de la composición y prepara un disco con bastante más sustancia que el primero. Lo mejor los inapelables dos singles que abren el disco: “La esencia de tu voz” y, sobre todo “Don’t stop the music” pensado para las discos y buscando la complicidad del público gay y el petardeo (no hay más que ver el clip) hacen que este trabajo de esperanzas de encontrarnos con una versión hispana de una de las divas del soul-disco americano.

Nuestro gozo en un pozo. Arrecian las mediocridades de medios tiempos (y de medio pelo). Insufribles como “Un sábado más”, una infame versión del “Your song” de Elthon John, horrores como “No tengo nada” y hasta canciones compuestas por la propia Rosa como la inenarrable “Ahora sabes como soy”.

Su voz brilla por momentos pero es tan flojo el repertorio que hasta hacen que quede en segundo plano, que no se le saque partido y que esas seudobaladas seudosouleras sean una tortura para el oyente.

Y poco más que añadir de un disco que bascula entre garrafón electrónico para discotecas de pueblo con aciertos puntuales como la makinera “Miles de estrellas” o el horror del que hablaba Kurtz en la involuntariamente jocosa “Ausencia”, creada con la base musical de El Adagio de Albinoni. Sólo se puede pensar que es un puro chiste porque tal dislate no puede ser aceptado como algo serio.

Compartir

Otros Discos

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Uso de cookies

Esta web utiliza cookies propias para facilitar tu navegación y una atención personalizada gracias a la información estadística que obtenemos tras analizar hábitos de navegación. Si continúas navegando consideramos que aceptas su uso. Puedes cambiar la configuración u obtener más información aquí

ACEPTAR
Aviso de cookies