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LaFonoteca, Disco: Adiós
portada del disco Adiós

No se suele decir (de hecho yo nunca he visto escrito ni he escuchado comentario al respecto), pero podríamos afirmar que "Adiós" (Acuarela, 1996) es el reverso de "Un Soplo en el Corazón" (Elefant, 1993), el mítico disco de Family. Sin conexión estilística, ni de intenciones, ni de resultados, ambos discos están conectados por una línea imaginaria pero no por ello menos real. Mientras el dúo donostiarra escogía el camino del tecno-pop de baja fidelidad, el quinteto barcelonés se metía en la vereda del slowcore de grupos como Red House Painters. Mientras que los primeros optaban por la temática universal del amor adolescente, los otros buscaban extrañas metáforas sobre la vida en las ciudades. Pero fuera de los envoltorios, nos encontramos ante dos discos singulares, únicos en las respectivas carreras de los grupos, con miembros de ambas bandas que no han vuelto a dar señales de vida en el mundo de la música, cantados en español con un aire de desapasionamiento, alejados del canon de la época, singulares por el momento en que aparecieron y por la rareza del contexto...

"Adiós" es un álbum hecho desde el convencimiento de que se hacía algo diferente, con unos referentes casi inéditos en el panorama español del momento (Slint, Nick Drake, Codeine). En algunas entrevistas hablaban de un disco conceptual. Es difícil siempre afirmar esto como oyente. Comienza con una canción que se va más allá de los siete minutos en el que dejan las cartas bocarriba: una sirena anuncia los primeros momentos y la voz grave de Nacho Umbert, sobre unas bases musicales que a más de uno puede exasperar, y a otros, simplemente aburrir, nos cuenta una historia de un soldado arrepentido y suicida con una rara y fascinante forma gramatical que evoca imágenes discontinuas para formar un todo.

Los más parecido a un single es "Gato de Pandora" , o la cotidianeidad casi de Vainica Doble a cámara lenta. Una preciosa canción como preciosas son "Capitán Soledad", "Las estrellas también son grandes" o la evocadora "Pesadilla en Navidad", uno de los varios instrumentales que jalonan el disco. Para demostrar su voluntad de que no eran lo mismo que los demás, meten una versión en el disco. Si en la época se acostumbraba a escuchar reinterpretaciones chapuceras de grupos como The Jesus and Mary Chain o Sonic Youth, aquí hay un reinvención del tema principal de la película dirigida por Brian de Palma, "Doble Cuerpo" (1984) compuesto por Pino Donaggio.

El disco, producido por Kramer, que contaba con una carrera para quitar el hipo, manos por las que han pasado gente como Galaxy 500, Palace, Daniel Johnston, Boredom o Ween. Casi nada. Además, en esos años produjo el debut de Sr. Chinarro también en Acuarela, y, por intermediación de Jesús Llorente, capo del sello, el fantástico "¿Quién Puede Matar a un Niño?" (RCA / Astro, 1996) de los asturianos Penélope Trip.

Pero si de canciones hablamos hay que destacar "Alí Babá", en la que el grupo da lo mejor de si con unos arreglos espartanos pero impactantes, sobre todo en el aspecto de la percusión y los teclados. Una canción que escuchada mil veces nunca agota y siempre se le pueden buscar nuevas lecturas. Como complemento, acto seguido entra "...y los cuarenta ladrones" en la misma línea aunque un poco menos brillante.

¿Y si el disco tenía todo esto más el apoyo crítico qué pasó? Es un caso de extraña explicación. Todo apuntaba a que se convertiría en un referente futuro, un disco sobre el que los grupos volverían una y otra vez por su carácter único (el efecto "la noche del cazador" que podríamos llamar). Que se convertiría en algo así en lo que el tiempo ha convertido a "Un Soplo en el Corazón". Pero lo cierto es que esto no ha ocurrido, sino todo lo contrario. Es un disco olvidado del que apenas hay referencias (no hay más que tratar de encontrar en la red algún tipo de entrevista o información amplia sobre la banda).

El remate lo daba la preciosa portada de una cara dibujada desvaneciéndose. Como si se tratase de cuadrar el círculo, el diseño gráfico corría a cargo de, ¿lo adivinan?, sí, Javier Aramburu.

Lo dicho, el reverso perdedor de "Un Soplo en el Corazón".

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