portada del disco A Grande Evasión

“La Gran Evasión” (John Sturges, 1963) es el título de la mítica película basada en los hechos sucedidos en el campo de prisioneros de guerra de Stalag Luft III, en la que disfrutamos con las interpretaciones de Steve McQueen, James Garner y Richard Attenborough. También es el título escogido por Ataque Escampe para su nueva aventura, para su nueva maniobra de escapismo con conciencia de clase. El objetivo no es otro que escapar de la prisión para volver nuevamente a ella.

La grabación transcurre en los estudios del edificio Avante (Santiago de Compostela) durante el mes de marzo del 2009, con Marcos Payno y Tomás Axeitos, y las colaboraciones de Luis Garrido (saxo alto en “No estómago dun crocodilo”), Roi do Forno (violín en “Europa e o ballet”) y Manuel Payno (trompeta en “Non hai lúa”).

Un trabajo en clave western, con folk americano y retranca gallega. Melodías de evasión con John Sturges, Don Siegel, Lee Marvin, Neil Young, Andrés do Barro y muchos más. Postmodernismo con influencias cinematográficas, literarias y musicales.

Despois de tanto tempo de correr e sufrir, despois de tantos mapas que puxemos no atril, hai un barco que se deixa abordar, hai un pirata que xa non pode máis. E noutro soño, noutra canción, está Steve McQueen escapando da prisión, escapando de min. E noutro soño, noutra prisión, está todo o que eu non chegarei a sentir”... Así comienza “A grande evasión”, con suavidad y la fuerza de la palabra. En “Europa e o ballet” narran el choque entre civilizaciones, entre los tiempos pasados y un presente moribundo, dejándonos imágenes para el recuerdo como la de Björk en un combate desgarrador contra las coristas del Music May o la de una ambulancia recorriendo Rejkjavik con el cuerpo espectral de Vivaldi y un violín. El fin de las cuatro estaciones.

Destacar “Turnip Fields Forever”, melodía luminosa cargada de imágenes nihilistas –“Velaí o vai o suicida tocando o tambor”-, dedicatoria sentida -“Isto vai dedicado á placenta da miña muller: sangue do meu sangue e ameixa amarga do meu querer”- y final agridulce: “Somos pantasmas pero somos felices: colle esta froita que che trouxen, mira, toda para ti”.

Los cortes titulados como los tres aeropuertos gallegos –“Lavacolla”, “Alvedro” y “Peinador”- son ligeras piezas instrumentales, muy breves, que sirven de interludio entre los distintos bloques de canciones.

Os vingativos” llega con olor a gasoil y canciones de contrabando. Se trata de un western árido con pequeños estallidos eléctricos. Eligen lugar para morir -“No estómago dun crocodilo”- y se despiden con “Alcatraz”. El asesino vuelve a prisión, sin grandes novedades, fue el mismo camino que la salida... pero al revés.

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