portada del disco 1968

En 1968 The Beatles desconcertaban al gran público lanzando “White Album” (Parlophone, 1968), The Kinks grababan el álbum conceptual “The Kinks Are the Village Green Preservation Society” (Pye, 1968), The Zombies publicaban su mejor referencia “Odessey and Oracle” (CBS, 1968), mientras que en otro lado del atlántico el tropicalismo emergía de una manera brillante con el debut de Os Mutantes, Frank Zappa lanzaba el disco con uno de los mejores títulos de la historia “We're Only in It for the Money” (Verve, 1968) y la música negra seguía conquistando el mundo con la gran Aretha Franklin a la cabeza.

Pues ese mismo año fue el elegido para dar título al primer, y único, larga duración de Me Enveneno de Azules. El álbum llegó tres años después de la creación del grupo, pero a pesar de que pueda parecer mucho tiempo, sirvió para que el grupo cogiese tablas y pudiese armonizar su discurso. El lanzamiento de sendos EP previos sirvió a su vez para pulir su sonido y para crear cierta expectación, ya que llamaron la atención de la crítica especializada gracias a temas como “Lluvia en mis zapatos” o “Imágenes”, aquí también incluidos.

Para su grabación contaron con la ayuda de Carlos Hernández, productor entre otros de Los Planetas, Juniper Moon o Panorama, además de contar con la participación de gente como Antonio Galvañ, más conocido como Parade, Gustavo Adolfo Roses, Mónica Esteban y Eric Jiménez, batería también de Lagartija Nick, Los Planetas o Napoleón Solo. Para realizar la portada y el libreto cuentan con el diseñador Gregorio Soria, que ha hecho portadas para grupos como La Casa Azul, La Monja Enana, Niza, Mirafiori o los noruegos Remington Super60. El diseño evoca a una libreta escolar, una época donde las hormonas nos alteran demasiado y empezamos a descubrir nuevas sensaciones, por lo que cuadra bastante con la música. El lanzamiento del disco también tuvo una tirada limitada en vinilo

Respecto al sonido del grupo, sigue la senda de los anteriores lanzamientos. Un ejemplo son los tres temas regrabados para la ocasión que son “Lluvia en mis zapatos”, “Como soy” e “Imágenes”, que ahora suenan con una mejor producción y en algunos casos se añadieron instrumentaciones para darles más empaque además de ser interpretadas con batería y no con ritmos pregrabados. Aunque uno de los problemas del álbum es que precisamente los mejores temas del disco sean estos, junto a “A veces quiero estar callado”, ya que queda cierto resquemor de que lo mejor ya lo habíamos escuchado amén de que algunos temas suenen parecidos lo cual evidentemente no es bueno.

Del resto de canciones nos podemos encontrar con temas interesantes como “Es fiel”, que dará nombre a su último lanzamiento y que llama la atención por sus toques bossa nova, o “Esperando un milagro” con unos bonitos arreglos de cuerda que hacen crecer al tema exponencialmente al igual que en la canción con la que abren el disco “A veces quiero estar callado”.

No sé si porque la producción es de Carlos Hernández o por qué, pero desde luego hay temas enormemente influenciados por J y compañía, y es que “Superhéroe” es un tema muy planetario, quizás demasiado ya que desentona con el tono pop del disco, y lo mismo ocurre con los arreglos de “Llaves” o “Un día menos” aunque aquí se salva más el espíritu del grupo.

A pesar del nivel, en general, bueno del álbum no nos quitamos esa sensación de que Me Enveneno de Azules fuese un grupo más de canciones que de discos, pero como nunca llegaron a grabar un segundo disco nunca sabremos cómo hubieran evolucionado.

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