portada del disco 10 Milles per Veure una Bona Armadura

Empezando por el final, este “10 Milles per Veure una Bona Armadura” (Discmedi, 2011) te gustará si te gustó “Els Millors Professors Europeus” (Discmedi, 2008). Aunque dicha sea la verdad esta sentencia así sola dice mucho pero a la vez no dice nada. Continuemos pues. Este “10 Milles per Veure una Bona Armadura” de nombre shakesperiano, fue grabado en los estudios barceloneses Can Sons propiedad de Arnau Vallvé, batería de la banda, y de Aleix Sans, el técnico de sonido del disco. La producción corrió a cargo del propio grupo. Y ya desde las primeras escuchas podemos encontrarnos algunas diferencias y algunas similitudes, tanto en la parte musical como en la lírica, con su disco de debut.

En la parte lírica nos encontramos que los textos de las canciones son más narrativos. Como si nos quisieran contar una especie de cuentos o fábulas, hasta el punto de que en la mayoría de los temas se eliminan los estribillos. Esto hace que se pierda la inmediatez del primer disco y sea un álbum que requiera más escuchas. Esta cuestión es, desde luego, lo más arriesgado del disco y del que mayormente salen bien parados. Aunque en el debe nos encontramos “Criticarem les noves modes de pentinats” que se alarga más de lo necesario lo que la hace aburrida; y “La bola de cristall”, que además cuenta con la desventaja de estar entre “Boomerang” y “Aniversari”, pero que se salva al final gracias a esos preciosos coros femeninos.

En la parte musical siguen sonando a Manel, pero los arreglos han ido en aumento, eso sí sin recargar los temas. Y es que si siempre es difícil un segundo disco, en el caso de Manel más. Las expectativas creadas alrededor de este lanzamiento fueron inusitadas, pero se disiparon todas las dudas con la escucha de los dos temas previos al lanzamiento del álbum. Tanto “Boomerang”, donde nos cuentan una anécdota de la infancia con sabor a derrota como la de Miguel Indurain en el Tour del 96, como la onírica y mágica “Aniversari” son de lo mejor del disco.

También a destacar el tema con el que abren el álbum, “Benvolgut”, un clásico instantáneo, y “Flor groga” donde siguen indagando en las relaciones post-sentimentales de una manera brillante tanto en la letra como el música. Aunque como ya sucedía en su primer disco, Manel siempre se paran donde los demás pasaríamos de largo; no en el dolor de ese soldadet sino en lo que piensa hacer cuando se recupere o cuál será el deseo de una cumpleañera porque como cantan en “La bola de cristall “la vida que ens hem perdut simplement no existeix”.

El álbum lo cierran con una tonadilla con ecos marineros “Deixa-la, Toni, deixa-la” que, a pesar de ser más divertida, no funciona tan bien como las corrandes del disco previo. Si su primer disco lo usaba para animarme en los días de bajón, éste funciona mejor estando en una terraza con el sol de la tarde tomando café. Bueno, menos “Benvolgut”, este es un gran tema para empezar el día, para acabarlo, para...

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Comentarios

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alfonseando
18 abril, 2011 at 17:59

lo estoy escuchando desde hace un par de días, está bien el disco

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