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Los Planetas en el PSPorto’13

Publicado el 4 junio 2013 por Raúl Alonso

Los Planetas acudían a Oporto en una de sus contadas incursiones en el exterior para dar repaso en su decimoquinto aniversario al “Una Semana en el Motor de un Autobús” (RCA, 1998), probablemente el mejor considerado por gran parte de sus acólitos. Aunque no de manera clara, pues tanto el icónico “Super 8″ (RCA, 1994), el redondo “Unidad de Desplazamiento” (RCA, 2000) o el arriesgado -y necesario- golpe de timón de “La Leyenda del Espacio” (RCA, 2007) compiten en dura pugna por erigirse como el favorito. Yo no lo tengo claro del todo, pero sea como fuere, es a este al que los mismos Planetas rinden tributo, e incluso el cual se dignan a reeditar en condiciones. Por algo será.

Quince años es mucho tiempo, pero de inicio la actitud de Los Planetas en poco o nada había cambiado de esos conciertos desastrosos de la época cuya leyenda irían arrastrando ad eternum et infinitum. Y es que tras un arranque hipervitaminado del disco (el concierto lo fue recorriendo de principio a fin), el empuje de Eric a las baquetas no parecía ser suficiente para vencer el estado abúlico de Jota y los demás. El que sí que parecía disfrutar de lo lindo era Banin a los teclados, hasta el punto de sentir una incómoda intervención en muchas de las canciones, llevadas un tanto al terreno de Los Pilotos, más etéreo, plomizo y denso. Mal. Si el disco se recorre de principio a fin, queremos oír el disco tal y como es. Tal cual. Sin variación alguna.

El caso es que tras un momento de zozobra en el que mis acompañantes y yo dudamos si marcharnos o no ante el destrozo que estaban realizando al disco (por momentos, canciones irreconocibles), sin darnos cuenta precisamente vino a enchufarnos una de las canciones con la letra más sonrojante del pop español. Y también de las más celebradas y coreadas. Sí, hablamos de “Cumpleaños total”.

A partir de ahí la conexión con el público fue total. Da igual que el 98% congregado fuéramos españoles. Da lo mismo que el amigo de turno hubiera intentado arruinarnos el concierto tras lo visto/acaecido en Barcelona. Incluso que Jota haya sido incapaz de aprender a cantar en estos quince años, sí al menos a entonar. Y a empatizar. Los Planetas hicieron que revolotearan por mi cabeza muchos bonitos recuerdos, y que esbozara una sonrisa y les perdonara todo lo anterior. Y quizá fruto de esta redención colectiva ellos mismos comenzaron a disfrutar sobre el escenario. Como lo hacen los grupos que vuelven por la pasta pero que son aclamados por sus incondicionales, con la salvedad de no haberse ido nunca y de contar entre sus filas de (otrora) incondicionales a sus peores enemigos.

No harían fans nuevos, incluso muchos de los antiguos renegarían del asunto. Pero con “La Copa de Europa” el resto nos volvimos a extasiar y brindamos de nuevo por ello. Tanto que incluso se permitieron un bis sin nostalgia. “Alegrías de un incendio”. Ni tan mal.

Fotografía de Fernando F. Rego

Raúl Alonso es cofundador y codirector de LaFonoteca.

Música Para Leer – Apasionados de la Música

Publicado el 3 abril 2013 por TGL

En esta ocasión nuestra sección Música Para Leer se centra en dos títulos de reciente aparición. Sus autores comparten la condición de apasionados de la música, a la que han convertido, de una u otra forma, en su razón de ser profesional: El primero como periodista y el último como ejecutivo de sellos discográficos.

JINETES EN LA TORMENTA
Diego A. Manrique
Espasa, 2012

Ahora que ya no le dejan hablar desde su Ambigú, queda tan solo la posibilidad de disfrutar de Diego A. Manrique por medio de la palabra escrita. Colaborador habitual de El País, el libro recopila sus contribuciones para este periódico y su suplemento dominical durante estos últimos años, de los que recuerda, según cuenta ya al final en los agradecimientos, la tensión a la que se veía sometido para entregar los textos en el plazo estipulado por el periódico y la satisfacción de leerse una vez publicados.

Revisa en sus páginas trayectorias de un sinfín de grupos y artistas, presenta entrevistas y compara detalles de la carrera de varios de ellos. Generoso como es el libro en su grosor, tiene espacio suficiente para tratar a mucha gente, agrupando la enorme lista en diferentes secciones: Música negra, sección de malditos, de “colosos”, de tropicalias y un último rincón en el que cabe sobre todo cuestiones alrededor de The Beatles pero que termina con la reseña hecha al libro de un compañero, Xavier Valiño y su estudio sobre la censura sobre las portadas de discos, “Veneno en dosis camufladas. La censura en los discos de pop-rock durante el franquismo” (Milenio, 2012).

Sorprende quizás lo reducido de la sección dedicada a grupos españoles, capítulo que el autor titula precisamente como Los Mejores Años de Nuestra Vida. Este apartado se limita a un texto dedicado a la madrileña sala El Sol, recuerdos para artistas ya desaparecidos (Antonio Vega, Carlos Berlanga, Enrique Sierra, Álvaro Urquijo), escritos sobre el tándem Serrat-Sabina, Fito, Kiko Veneno y una entrevista a Bebe que recuerdo haber leído con gusto en su momento en el suplemento dominical del periódico. Es esta última precisamente ejemplo de cómo le gusta a Diego A. Manrique presentar sus interviús. Poco amigo de mostrar el resultado de sus careos con los artistas con un simple listado de preguntas y respuestas, el autor empapa los textos con sus impresiones y su personal lectura del estado anímico del que tiene delante.

Introduce además a modo de presentación o comentario previo a cada texto un pequeño fragmento en el que, junto a los detalles para situar cronológicamente el momento en el que se escribió, no tiene problema alguno de reconocer, si procede, posibles equívocos o injusticias en lo que se publicó entonces. En ocasiones aporta curiosas anécdotas no incluidas en el texto original y que, en caso de creer a pies juntillas, nos informan por ejemplo de las sospechosas insinuaciones a las que se vio sometido por Lou Reed.

Sirve de mucho el texto de este “Jinetes en la Tormenta” -o al menos a mi me ha servido- para situarse en la historia de nombres que muy probablemente en otros foros, o presentado por diferentes guías, no me hubieran despertado demasiada curiosidad: Michael Jackson, Madonna, Prince, Amy Winehouse, Rolling Stones, Bee Gees, históricos del rock clásico o grandes damas del blues… De igual forma resulta todo un deleite dejarse llevar por la descripción que hace el periodista de la producción de The Clash en general y de lo contenido en los surcos de vinilos indispensables como el “London Calling” (CBS, 1979). Pocos mejor que Diego A. Manrique para contarnos todas estas cosas.

CINTAS DE CASSETTE. La Cara B de la Música
Óscar García Blesa.
Editorial Bubok, 2013

Sostiene Óscar García Blesa que su libro es un recorrido vital; un vistazo atrás recién cumplidos los 40; un balance de lo vivido. Esta especie de road movie existencial trae, eso sí, la música como excusa e hilo conductor, y así la narración queda vertebrada a partir de conciertos, discos y bandas que por una u otra razón le dejaron alguna impronta. El aficionado a cuestiones musicales reconocerá además el crédito otorgado a obras como “High Fidelity” (1995), la novela escrita por otro enfermo de los vinilos como es el autor inglés Nick Hornby. Son continuas las referencias a espacios comunes como la construcción de listas, la disposición de los capítulos del libro a modo de canciones de una selección en cinta de cassette grabada o la inclusión de citas de diferentes momentos de la historia de dicho libro.

Es  su pasión por la música precisamente la que llevó al autor a montar un fanzine desde muy temprana edad, con el que se hizo con la excusa ideal para entrevistar a muchos de sus ídolos musicales del momento y conseguir pases de prensa para conciertos y festivales. Muy probablemente además fue la misma afición la que determinó su futuro profesional, el de directivo de compañías como Warner, RCA y en la actualidad de Real Networks. Su implicación directa en las entrañas de la industria discográfica abre un más que interesante punto de vista desde el que está escrita esta historia. Consciente quizás del papel de “malo” que muchas veces parece jugar este perfil en el mundo de la música, no rechaza el parapeto que le brinda Kiko Fuentes, directivo de Warner y compañero del autor en su paso por la compañía, en el prólogo inicial.

Lejos de entorpecer con todo ello el relato general, Óscar ofrece al lector momentos impagables e irrepetibles, impensables para el común de los mortales, de su contacto con muchos de los grandes nombres de la música. Comienza por ejemplo el libro con los preparativos frustrados del concierto que Alejandro Sanz iba a dar en la gala de los premios Grammy en versión latina con un MTV Unplugged que tuvo que retrasarse como consecuencia de los atentados al World Trade Center de Nueva York. Se cuentan las peripecias vividas aquellos días, en los que el grupo de directivos allí destacados terminaron como “refugiados” por una noche en la casa de Antonio Banderas y Melanie Griffith. Más adelante se relata cómo tuvo que lidiar el autor y protagonista del libro para sobrevivir a la tensión impuesta por las exigencias del séquito de Madonna en su visita a España.

Pero no es el texto una lista de anécdotas con notables de la canción. Donde realmente radica a mi juicio lo interesante de las historias que se cuentan es en el factor humano, entrañable que se ponen de manifiesto, tanto del artista como del fan del mismo. Valga como muestra el capítulo que comienza con el concierto que dio Nirvana en el Pabellón del Real Madrid de baloncesto y que termina con la descripción de una barbacoa en la casa de la madre de Dave Grohl, integrante primero de dicho grupo y posteriormente de Foo Fighters, en la presentación de un disco de esta última formación: “Desde que llegamos a su casa por la tarde, y hasta que nos marchamos de madrugada, no mencionó ni una sola vez qué tipo de planes teníamos previsto llevar a cabo en nuestros respectivos países con “In Your Honor” (Roswell / RCA, 2005). Entendía y nos lo hacía saber con su actitud que sabríamos qué hacer con su disco. Mostró respeto por nuestro oficio del mismo modo que lo exigía con sus canciones. De verdad, y parece difícil de creer, aquella noche sólo intentó caernos bien. Evidentemente lo consiguió“.

Contadas con sincera agilidad y simpatía (recomiendo encarecidamente la lectura del relato del viaje para visitar en el Palacio de La Moncloa al entonces presidente José Luis Rodríguez Zapatero de un autobús lleno con artistas como Alejandro Sanz, La Oreja de Van Gogh, Café Quijano, Amaral, Alex Ubago, Estopa, Andy y Lucas, David Bisbal y Mago de Oz) atrapa leer cómo se desmorona la desconfianza de Jota (Los Planetas), conmueve la incomprensión de David Summers (Hombres G) al ver cómo su carrera en solitario no termina de despegar, el agradecimiento de un grande de la canción italiana como Claudio Blagioni ante la confianza depositada en él por el sello o la camadería con las bandas “menores” que tienen en nómina.

No son sólo bandas o artistas que el autor haya tratado por cuestiones laborales las que desfilan por las páginas del libro. Se habla de Bruce Springteen y sus giras en concierto en España, del gusto personal para con la Credence Clearwater Revival o Canned Heat, de las escuchas de discos de Depeche Mode en una estancia en los EE.UU., de Coldplay…

No desperdicia la ocasión para lanzar dardos al bando de la independencia cuando ésta se comporta de forma poco consecuente o intransigente: “Qué aburrida es la independencia más recalcitrante cuando insiste en poner zancadillas a las buenas canciones por el simple pecado de ser piezas populares. Las canciones se construyen para hacer que la gente lo pase bien y se emocione. Disfrútenlas sin prejuicios. Viva la vida“.

Este libro parece por su parte escrito precisamente desde el disfrute de la música. Recomendable y mucho para enfermos con síntomas similares.

TGL es físico investigador y administrador de LaFonoteca

Tops 100 VermouthSport

Publicado el 6 marzo 2013 por Discos de Paseo

Hoy hablaremos de una iniciativa que surgió hace unos años de un grupo de amigos. Unos son de Valencia, otros de Barcelona, Alicante, Madrid, Galicia, etc. pero todos comparten su amor por la música y el deporte. Son los chicos vermouthsport. Afortunadamente, dentro de estos dos conceptos, cada uno tiene sus afinidades: el tecnopop, las guitarras ochenteras, el punk-pop, el pop a secas, las medios tiempos, los cantautores; y tenemos a bien debatir, discutir sobre éste o aquél grupo, éste o aquél estilo, ésta o aquella canción. Y de tal o cual jugador, equipo, de si la NBA o la ACB, de si Villarato o Messi o Cristiano Ronaldo.

Pero no nos vayamos del tema que nos ha traído aquí: la pasión por la música. Allá por enero del 2007 alguien presentó una página que recogía las 100 mejores canciones del pop de todos los tiempos. De inmediato surgieron las primeras y virulentas indignaciones desde dos sentidos de circulación: ¿Cómo no sale ésta? Y ¿Qué hace esta otra aquí? Alguien apuntó que nosotros lo haríamos mejor y varios instaron a hacerlo. Ése es nuestro espíritu. Así que iniciamos nuestra lista de las 100 mejores canciones nacionales e internacionales. Cada uno debía votar sus 25 canciones más relevantes o representativas por el motivo que fuera, tanto a nivel nacional como internacional. De esa selección y tras acumularse los votos, se elegirían las 100 primeras de cada uno de los dos apartados.

De entrada no lo parece, pero se hace muy complicado el tener que seleccionar 50 canciones de entre las miles que cada uno hemos escuchado a lo largo de toda nuestra vida. Empiezas haciendo una preselección así por encima de unas 80/90, luego rebuscas en los cajones de tu mente, en las estanterías de vinilos y CD aquellas que te hayan pasado por alto en la primera selección, con lo que al final te plantas con 100 de las que tienes que elegir 50 (25 de cada tipo). Y aquí viene el gran problema… ¿Cómo dejas fuera una para incluir otra? Todas significan algo para ti: un momento crucial en tu vida, una tonada que se te ha quedado y no paras de cantarla, la canción perfecta musicalmente hablando… Así que con dolor de tu corazón, dejas fuera unas cuantas para quedarte con esas 50 elegidas. Le das al botón ENVIAR VOTOS e ipso facto te viene una canción impepinable que has dejado fuera… pero ya es tarde… confías es que esa pedazo de canción no haya pasado desapercibida para el resto y al final entre en la selección final.

E incluso hoy en día, repasando el listado completo, no entiendes cómo no se seleccionó una canción del grupo X, algo imperdonable. Así que hemos caído en el mismo vicio que la lista que sirvió de espoleta.

Y llega el día del recuento final… sumas votos aquí y allá y ¡¡¡tachán!!!, ya tenemos los dos top 100 definitivos. Y cuando parece que lo difícil ha terminado, llega el momento de más enjundia: hacer una reseña de cada una de esas 200 canciones elegidas. Cada una de las reseñas se le asigna a uno de los que la hayan seleccionado entre sus favoritas, de manera que pueda explicar el porqué de esa selección o contando una anécdota sobre ella o lo que a cada uno le inspire esa canción. Se empieza por el final de la lista para ir llegando poco a poco al top 10. Estas reseñas se van publicando a medida que van siendo entregadas en sendos blogs:

• Nacional: http://top100nac.blogspot.com.es/
• Internacional: http://top100vs.blogspot.com/

Como veis, están inacabados porque después de 5 años todavía estamos entregando reseñas, lo que da idea de lo complicada de la tarea. En internacional ya hemos entrado en el top 10, con lo que en breve se desvelará qué canción ocupa lo más alto para VermouthSport. Lo mismo para el top de nacional, en el que aunque íbamos ligeramente más retrasados, hemos avanzado mucho últimamente. Nos hemos quedado en el quinto puesto con el “Magic” de Chucho, seguido del “Para ti” de Paraíso, “Al Amanecer” de Los Fresones Rebeldes, “Groenlandia” de los Zombies, “El sitio de mi recreo” de Antonio Vega y “Segundo premio” de Los Planetas. Por detrás, nombres como Nacho Vegas, Los Secretos, Parade, El Niño Gusano, Tachenko, Sr. Chinarro, Family, Los Sencillos o Farmacia de Guardia. Bucead si os place, amigos.

Vermouthsport
Vermouthsport


Discos de Paseo es una pequeña discográfica de Barcelona, que hasta el momento ha editado a grupos como: Vacaciones, Nobel, Han Solo y Zola. Actualmente cuenta con los grupos Zona Negativa, los escoceses The Starlets, una colección de singles en vinilo, Tocadiscos, y diversos proyectos entre el pop más puro y la extravagancia.