Publicado el 27 marzo 2012 por Raúl Alonso
Nueva cita en El Juglar, nueva noche de alegrías. Y es que desde que elegimos esta sala para prolongar nuestra actividad mensual en la capital junto a Grabaciones Azul Alcachofa, los llenazos y los grandes conciertos han sido una constante. Será la manera que tienen público y bandas de agradecer el sonido cuasiperfecto y el trato tan cercano que desde Lavapies se les dispensa.
Debutaban Espiritusanto, un proyecto nuevo que echaba andar en la capital, y que cuenta desde el comienzo con las miradas de los medios. No obstante, y aunque desplegando un sonido totalmente diferente, dos de sus miembros ya formaron parte de un grupo a estas alturas aún recordado como Portonovo. Arropados por una ingente cantidad de amigos, el quinteto, curiosamente desprovisto de batería, mostró tanto las canciones de la demo que acaban de publicar en su Bandcamp, como muchas otras que a nadie sonarían, pero que todos parecieran conocer de hace años; sobre todo las primeras filas, que no pararon de jalear, limándoles con cada muestra de cariño el nerviosismo que se presupone a un debut. Ojos atentos y oídos abiertos al pop melancólico de bases programadas, guitarras distorsionadas y voces rollo chico-chica que despliegan.
Normalmente cuando un grupo que se presenta abre una velada, se corre el riesgo de que una gran cantidad, la conformada por los menos avezados, abandone la sala. Ese era uno de los temores en las inmediaciones de la salida de Hazte Lapón, y eso mismo es lo que en cierto modo pasó. Lo que no es tan normal es que los huecos sobrantes fueran rellenados tan pronto como se iban creando, un hecho que sin duda habla de las ganas que había de ver a Hazte Lapón, quienes no se prodigan mucho en los escenarios desde que se recluyeron en el estudio de Raúl Querido para dar forma a su pantagruélico debut. Casi una hora tocaron los lapones, cincuenta y pico minutos para testar y repasar sus nuevas y no tan nuevas canciones. Con un Lolo en la voz quitándose el sambenito de Manos de Topo y acercándose más al timbre de Robert Smith -el mismo Carlos Ynduráin de Los Lagos de Hinault me apercibió del parecido de “El baile de la medusa” con el “Close to me” de The Cure-, no se hicieron nada cansinos (lo cual es fácil para el que suscribe estas líneas en conciertos de tan larga duración), y tuvieron momentos realmente destacables, alcanzando su cenit, curiosamente, en la recta final del concierto. Será que ésta iba marcada por “Astrología universal”.
Reportaje fotográfico a cargo de Mamen López.
Reyes, de Espiritusanto
Fotografía de Mamen López
Juan, de Espiritusanto
Fotografía de Mamen López
Juan, de Espiritusanto
Fotografía de Mamen López
Jorge, de Espiritusanto
Fotografía de Mamen López
Pablo, de Espiritusanto
Fotografía de Mamen López
Reyes, de Espiritusanto
Fotografía de Mamen López
Andrés, de Espiritusanto
Fotografía de Mamen López
Jorge, de Espiritusanto
Fotografía de Mamen López
Pablo, de Espiritusanto
Fotografía de Mamen López
Gente y más gente
Fotografía de Mamen López
Lolo, de Hazte Lapón
Fotografía de Mamen López
Koldo, de Hazte Lapón
Fotografía de Mamen López
Jesús, de Hazte Lapón
Fotografía de Mamen López
Lolo, de Hazte Lapón
Fotografía de Mamen López
Omar, de Hazte Lapón
Fotografía de Mamen López
Saray, de Hazte Lapón
Fotografía de Mamen López
Rosa, de Hazte Lapón
Fotografía de Mamen López
Lolo, de Hazte Lapón
Fotografía de Mamen López