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Entradas de junio 2012

Tus muertos favoritos: Joaquín Luqui

Publicado el 28 junio 2012 por Armando G.

Cuando me regalaron mi primera minicadena allá por el 89 aluciné por colores, toda moderna se veía con plato para vinilos, casete y radio. Era una cutrada de Alcampo pero yo me sentía como si fuese dueño de un aparato ultramoderno. Siempre ponía Los 40 Principales, es lo que tiene la inocencia de la juventud, y solo me molaba un señor que hablaba como si acabase de descubrir la fórmula secreta de la Coca-Cola: Joaquín Luqui. Gracias a este señor descubrí los Beatles de verdad, qué pesado todo el día con el rollo de “Los Beatles que amo”, o “El quinto Beatle, o “John, Paul, George, Ringo”… pero al final de tanto repetirlo le hice caso y le doy las gracias, como se las doy a mi madre por enseñarme a leer.

Por la radio me sonaba como un señor de dos mil años y cuando lo vi en la tele aluciné con el parecido que tenía con Doc de “Regreso al Futuro”, lo que fue definitivo para que en mi mente se consagrase como el padre de todos los locutores del mundo, el más anciano y sabio, inventor de las ondas de radio y señor que todo lo sabe. Años después lo terminé destronando como se hace con tu padre.

En fin, que este señor para mí es como si viniese encerrado en esa minicadena cuando me la trajeron de Alcampo, todo encogido esperando a que pusiese la radio para poder hablar. Una vez en los míticos 90 lo vi por Fuencarral en persona y pensé que se había escapado, me quedé petrificado, lo habría abrazado para darle las gracias por ser tan majete por la radio pero no pude ni acercarme a él de lo mitificado que lo tenía. Me quedé todo pailán de Ferrol, mirando como si estuviese viendo a Papá Noel en verano.

Armando G. es entusiasta por naturaleza, de mayor quiere ser como el Doctor Who o como John Larroquete. Mientras tanto, forma parte de La Habitación de Felucas, Opachavales, Tus Muertos Favoritos, A de Atraso y Fecal. Comería pizza el resto de su vida.

Lo mejor del II Concurso de Maquetas Autoplacer (mis nuevos grupos favoritos)

Publicado el 27 junio 2012 por Raúl Alonso

El mes pasado tuve el honor de pertenecer al jurado del II Concurso de Maquetas Autoplacer, un certamen que contó con la participación de setenta y pico grupos de distinto pelaje y procedencia. De entre todos los participantes los organizadores nos pasaron un filtro de quince finalistas, de entre los cuales se erigieron como ganadores con su regularidad en votos obtenidos los coruñeses Mano de Obra. Tecno-pop desabrido e incómodo deudor de grupos como Esplendor Geométrico, Aviador Dro y coetáneos a sus vecinos Fasenuova. Como parte del premio, el jueves a las 19.00h participarán en el festival que se celebrará en el CC2M de Móstoles junto a Los Punsetes, Felón y su Mierdofón y Los Lagos de Hinault.

Mano de Obra eran, para un servidor, dignos candidatos al título. Sin embargo, tres fueron las propuestas que me arrebataron. Aunque he de reconocer que no eran del todo desconocidas para mí, sí que me sorprendieron gratamente y sin duda darán que hablar de manera inminente, si es que no lo están haciendo ya.

Hielo en Varsovia son Ki (un tipo extraído de La Movida a lo Rafa Balmaseda), Buddy (un tipo sacado de un mundo más feliz con drones y sitares) y Bea (una tipa sacada de un garage de Seattle); o lo que es lo mismo, una amalgama sonora ante la cual es verdaderamente difícil permanecer impasible. Tuvimos la oportunidad de organizarles un concierto (junto a Franc3s y Trajano!) y desde hace tiempo les seguimos la pista como una de las bandas emergentes madrileñas que mayores sorpresas nos pueden deparar. Por ahora tienen una maqueta que es un post todo, trece cortes intensos y desquiciados que harán las delicias de los buscadores de nuevas experiencias.

Futuro son Cólin y Laynez, a quien ya conocerán por su descacharrante grupo Regiones Devastadas. Amantes de los 80, del italo raro y del synth pop -de hecho el segundo es uno de los cabecillas del Nuevo Anochecer, una noche en Madrid con querencia hacia estos sonidos en la cual también me hallo involucrado (ejem). Futuro pone el punto de mira en el pasado para vislumbrar un futuro distópico mientras nos incitan al baile y el hedonismo. Aún no han debutado en directo, pero raro sería que en unos meses los mentideros indies no nos bombardeasen con ello y entonces no nos quedará más remedio que decir aquello tan manido de “ya se lo avisamos”.

Por último, Calma en los Mercados, el enésimo proyecto del inquieto Raúl Querido, concebido como un colectivo abierto de corte contestatario cuya intención es la crítica social y económica a golpe de sinte. Destaca sobre anteriores proyectos la cabida de inquietantes pasajes sonoros instrumentales en los que dar pie al spoken word o simplemente a la reflexión entre cortes de mayor calado político. Un genuino banco de pruebas al que se irán sumando poco a poco otros inconformistas de la escena. Una revisión de la canción protesta y los colectivos de los 70 adaptada a tiempos modernos necesitados de un mismo mensaje.

Punk, ¿Qué Punk? – Entrevista a Claus Groten (Vómito)

Publicado el 23 junio 2012 por TGL

Seguimos recibiendo protagonistas del punk de los 80 en nuestra sección “Punk, ¿Qué Punk?”. Tras la visitas de Manuel Alférez (Decibelios), Niko Vázquez (MCD) y Silvia Escario (Último Resorte), volvemos a enfilar hacia el norte para encontrarnos con Claus Groten, bajista y miembro fundador de Vómito.

La banda de Irún, que se estrenó en aquel vinilo ya mítico “Skalherria Punk” (Discos Suicidas, 1986), fue de las que experimentó una de las evoluciones más interesantes con el paso de los años de toda aquella escena vasca y radical. De la rabia propia del momento sus discos pasaron a verse impregnados del oscuro de los tebeos que tanto gustaban a Claus, Víctor -el cantante de la formación-, o a Fermín Muguruza (Kortatu), compañero y paisano suyo. La trayectoria de Vómito se vio golpeada por la muerte de Víctor, que termina desencadenando el parón de toda su actividad.

Tuvieron que pasar años hasta que Claus reuniera de nuevo a la banda alrededor suyo. Acorazados en guitarras quizás más duras que antes, volvieron con “Regreso a la Escena del Crimen” (Potencial Hardcore, 2009), antesala de un par de discos más que ponían de manifiesto las ganas de este retorno. En medio de toda la actividad de Vómito, de gira de nuevo, le hemos pedido a Claus que compartiera con nosotros algunas de las experiencias vividas.

¿Dónde se situaba Vómito musicalmente dentro de todo aquel grupo de bandas que explotaron en el Euskadi de los 80?
Empezamos siendo un grupo de punk básico, crudo, de manual como suelo decir a veces, por no tener ni puta idea de tocar y tener la osadía de montar una banda. Había mucha energía, rabia y también ganas de juerga y desmadre. Pero a la vez intentando hacer las cosas bien, componer canciones, tocar cada vez mejor…

¿Tuvisteis alguna relación especial con alguna banda? ¿Kortatu quizás por proximidad geográfica?
Claro, Víctor y Fermín habían ido juntos al colegio, además de amistad siempre sintieron mutua admiración. Tocamos muchas veces con ellos. También con Antirrégimen, con los que compartimos local de ensayo una buena temporada. Baldín Bada también eran del pueblo y colegas, Katu nos grabó las dos primetras maquetas. Con Basura y Odio también coincidimos mucho, eran de al lado, de Rentería. Recuerdo buenos conciertos y juergas a mediados de los 80 en La Pizzería, todo un antro increíble en Irún.

Sospecho que con el paso del tiempo se tiende a mitificar todo lo que ocurrió entonces. ¿Has tenido que oir alguna exageración o historia sin fundamento de aquellos años? ¿Qué es lo primero que te viene a la memoria de toda aquella etapa cuando echas la vista atrás?
Cualquier tiempo pasado fue mejor… supongo que te refieres a eso. Fue el momento de la explosión, un montón de grupos surgiendo donde antes no los había, las primeras okupaciones, conciertos a saco en polideportivos, fiestas, gaztetxes… teníamos ilusión, furia, creatividad, muchas ganas de expresarnos… era algo nuevo aquí y era nuestro; todos formábamos parte de ello como una piña. Eso es quizá lo que me viene a la cabeza, esa sensación de estar viviendo juntos algo especial, de concierto en concierto, de juerga en juerga y también a veces de pelea en pelea. Exageraciones o historias sin fundamento no, la verdad, no las he oído.

Por la misma época también se vivió el punk de forma especialmente intensa en Barcelona y Cataluña en general. ¿Tuvisteis contacto con los grupos de allí? ¿Podrías indicar alguna diferencia entre la escena allí y la que se desarrollaba en Euskadi?
La verdad es que no. Sí que es cierto que Vómito empezamos a tocar mucho por Cataluña pero en aquella época no tuvimos demasiado contacto con grupos de por ahí, en la mayoría de los conciertos casi todos los grupos éramos vascos. Recuerdo haber compartido escenario en tierras catalanas con Tijuana, La Polla, MCD, Eskorbuto, Hertzainak, Cojón Prieto, Belladona, Platero… Por lo que sé tampoco es que hubiera muchas diferencias en lo que a la escena punk se refiere, ni con catalanes, ni con madrileños, ni con gente de otros lugares, supogo que básicamente compartíamos la misma rebeldía, la misma música, las mismas sustancias con las que colocarnos…

De la música del Madrid de La Movida se criticó la frivolidad, lo insustancial frente a la contundencia y rabia que venía del Pais Vasco. ¿Es ésa la imagen que teníais?
Tampoco te creas. Joder, La Movida madrileña fue otro saco donde se metía casi todo lo que se cocía en Madrid en aquellos años y no sólo musicalmente hablando. Pero había muchos grupos y muy diferentes, del pop más ñoño al punk. Y músicos de todos lados. ¿Qué tenían que ver entre sí Derribos Arias -por cierto Poch era donostiarra-, Parálisis Permanente, Objetivo Birmania o Radio Futura? Muy poco, sólo estar haciendo música ahí y en aquel momento. Algunos nos gustaban mucho, aunque no hicieran punk, como Radio Futura, otros nos dejaban indiferentes y otros nos parecían horribles… pero como la música en general, venga de donde venga. Si es cierto que la eclosión musical vasca tuvo mayor contenido ideológico debido al contexto sociopolítico, y los grupos se decantaban por estilos más duros, pero no por ello criticábamos todo lo que se hacía en Madrid.

¿Qué recuerdas haber apreciado de los grupos que venían de Madrid?
Como ya te he dicho había grupos que nos gustaban además de los que hacían punk… Radio Futura, Siniestro Total, Derribos Arias, La Frontera… y qué dedir de Parálisis Permanente. Creo que al ser estilos más abiertos y variados apreciaba las letras, sus temáticas, con recursos expresivos diferentes.

¿Tuvisteis algún contacto con el punk que se hacía allí en Madrid? En alguna ocasión te has pronunciado en plan crítico con respecto al apoyo institucional o posterior reconocimiento que se concedió a La Movida madrileña, ¿crees que es válida una crítica similar con respecto a la relación entre la izquierda aberztale y muchos de los grupos vascos de entonces?
A lo primero la verdad es que no. Habíamos escuchado a Espasmódicos, La UVI, Larsen, poco más… A Manolo le conocí cuando vinieron a tocar a fiestas de Irún Comando 9mm allá por el 86. A lo que te refieres de La Movida creo que lo dije en el documental sobre los RIP y si mal no recuerdo no es que yo criticara o cuestionara La Movida en si misma, sino el poco reconocimiento que se le había dado a la eclosión musical aquí en Euskadi, con la importancia que también tuvo, con todos los grupos que surgieron y todos los discos que se grabaron. Pero claro, aquí éramos mucho más incómodos… para los de fuera y para los de dentro, que aquí siempre ha habido mucho meapilas. Tierno Galván apoyó La Movida en Madrid, aquí los del PNV, los de “Jaungoikoa eta lege zaharra” (Dios y leyes viejas) no estaban muy por la labor. El punk nunca les gustó, como debe de ser. Tampoco a algunos del entorno de la izquierda abertzale. Luego se dió la paradoja de que gente que hacía un par de años nos miraba mal por nuestras pintas o fumarnos un porro, acabó en la organización de conciertos para la causa. Y sí, es verdad que HB en un momento dado supo canalizar toda esa energía y esa rabia hacia sus postulados. Pero ellos no eran el sistema, así que tampoco creo que se pueda establecer un paralelismo entre eso y cualquier otra movida bendecida por el poder. Y luego la dichosa etiqueta de “Rock Radical Vasco”, donde también se metió de todo. Hubo grupos que se subieron al carro encantados, pero si te pones a pensarlo pocos fuímos los grupos de punk que, salvo esporádicamente, participamos en sus fiestas, mítines, campañas…

Desde vuestra experiencia, ¿qué había de cierto en la presunta politización de la escena musical? ¿Era posible mantenerse al margen de ella si así lo querías?
Está claro que el contexto sociopolítico en Euskadi propició esa politización. Pero yo siempre he dicho que Vómito éramos y somos un grupo musical, no político, con nuestras ideologías individuales. Todos críticos con el poder, con el sistema, eso sí. El punk siempre ha tenido un rabioso componente ideológico pero eso no supone que te tengas que casar con ningún partido político aunque ideológicamente puedas tener cosas en común. Más bien al contrario. “Yo me cago en la política” cantaban los RIP, y muchos lo suscribíamos y lo suscribimos. El problema es que aquí, en el saco del Rock Radical, se ha mezclado de todo y las etiquetas siempre son reduccionistas. Y sí, si no te querías casar no te casabas, mira el caso de Eskorbuto, que desde el principio renegaron abiertamente de la izquierda abertzale.

¿Cuál es a tu juicio el aspecto más negativo de todo lo que vivisteis en los 80? ¿Droga, represión policial, incomprensión, rivalidades entre grupos/escenas?
El SIDA sin ninguna duda. No creo que nunca una generación pagara tan cara su rebeldía. Ha sido terrible todos los que se han quedado en el camino, muchos sin haber llegado a estar nunca enganchados. Y la mayoría lo habían pillado ya a primeros de los 80, antes de que se oyera hablar de la enfermedad. Toda esa energía consumida de esa manera… mucho, mucho dolor.

Revisando a historia de muchas bandas de la época encuentras que es frecuente ver una decepcionante relación con sellos o compañías discográficas. ¿A qué crees tú que fue debido? ¿No era posible una autogestión en lo que a la edición de los discos se refiere?
Las discográficas hacían su negocio, y quizá hubo una época en la que, un tanto ingenuamente, pensábamos que las “independientes” podían ser distintas. Pero no, la pela es la pela. Luego en los negocios, como en todo, se puede ser elegante o ser ruin. Nuestra experiencia con Discos Suicidas siempre he dicho que no fue mala. Nos fueron ofreciendo condiciones de grabación cada vez mejores, movían bien nuestros discos, se curraban la promoción y sobre todo siempre nos trataron con respeto, aunque a veces les costara soltar la pasta. Y claro que harían negocio, pero para eso también habían apostado e invertido un dinero, que nosotros en esos momentos no nos hubiéramos podido permitir, e hicieron su trabajo. En aquella época yo estaba estudiando en Bilbo, tenía bastante contacto con ellos y te puedo asegurar que forrados no estaban. Luego he oído historias y parece que no con todo el mundo fue igual, no sé, yo sólo cuento nuestra experiencia. Hay que tener en cuenta que en aquella época un estudio costaba una pasta, porque montarlo también era una inversión enorme. La grabación de “A un Paso de la Locura” (Discos Suicidas, 1990), en dos semanas, costó 400.000 pelas, 2400€ de ahora, ¡en 1990! y en Tsunami, que no era un estudio especialmente caro. Con eso hoy te montas tu propio estudio domestico de puta madre. Luego estaba el tema del vinilo, su fabricación era mucho más costosa que la de los CD, y la distribución. No había internet, parece que se nos ha olvidado, si tus discos no se movían por las tiendas era dificil que llegaras mucho más allá de tu círculo más cercano. Así que no, no era fácil la autogestión, a no ser que tú también tuvieras mucho dinero y pudieras montar además la infraestructura necesaría para la distribución, la promoción… y ese no era el caso de la mayoría de nosotros.

¿Cómo entiendes y has entendido el punk? ¿Música? ¿Forma de lucha, protesta? ¿Qué destacarías de este estilo frente a otras músicas?
Siempre he dicho que para mi el punk es una actitud. Tiene que ver con la rabia, con la energía, con cuestionate las cosas y ser crítico, incluso contigo mismo. Es buscar tu propio camino, el que necesitas, no el que te marcan. Y muy, muy importante, vivir y dejar vivir… Como etiqueta se acuñó a mediados de los 70, como espíritu ha existido siempre y no sólo en el contexto musical. Puedes tocar mejor o peor, hacer más ruido o ser más melódico, más acelerado o más pausado… pero siempre que lo hagas fiel a ti mismo, con ganas de dejarte la piel para expresarte, estará bien le pongan la etiqueta que le pongan. Y por cierto, a mí siempre me la ha sudado bastante eso de ser punk o no ser punk. Los que se creen más punks al final son los más dogmáticios, pontificando más que los curas, con sus santos y sus mártires, diciéndote cual es el camino que tienes que seguir… hostia, si te apartas ya no eres punk, ya no eres Vómito, ¡¡¡excomulgado!!! Joder, en todos lados te encuentras con idiotas y gente de mente estrecha. Yo hago lo que me apetece y me gusta en cada momento… y no obligo a nadie a escuchar mis canciones.

¿Cuál sería tu balance pasados los años de todo aquel enfrentamiento y lucha? ¿Te llevas muchas cicatrices?
Bueno, creo que éramos más gamberros y golfos que guerrilleros. Rockeros y crápulas más que revolucionarios… y eso puede ser más subversivo que nada, más que ponerse galones en la chupa. Y seguir siéndolo todavía, seguir teniendo esa mala baba, podría considerarse toda una victoria en el mundo del “no futuro”.

¿Encuentras muchas cosas de las que hicisteis entonces a lo largo de la trayectoria de la banda que cambiarias de tener ocasión de ello?
Creo que no, creo que las cosas han estado bien como han sido. Hemos conseguido llegar hasta aquí de la nada, llamándonos Vómito, el nombre más comercial y atractivo que puede haber para un grupo, jajaja. Quizás a veces tomé decisiones anteponiendo motivos emocionales y sentimentales, que no siempre eran las mejores para el funcionamiento de la banda, pero no me arrepiento. Puede que hubiera sido mejor para el grupo, podía haberme juntado con mejores músicos, no haber tenido temporadas de poca actividad… pero prefiero poderme considerar mejor persona por esas decisiones.

Encuentro en Vómito una capacidad de evolución en su música desde vuestros comienzos que no es la tónica general entre las bandas que empezaron con vosotros. Oscuridad, guitarras poderosas en la última etapa… ¿Cómo lo ves tú, aprecias esta evolución? De hecho reconozco haber tardado en apreciar “A Un Paso de la Locura” como se merece, quizás por encontrar que os alejabais de la denuncia rabiosa de vuestro primer disco. Y sin embargo, con el paso del tiempo he comprobado que probablemente contenga algunas de las canciones que más me gustan de vuestro repertorio ¿Qué respuesta encontrasteis en vuestros seguidores cuando cambiabais vuestro sonido?
Vómito siempre hemos sido un grupo en constante evolución, nunca hemos hecho un disco igual al anterior, por mucho que les joda a todos esos que, como ya te he dicho, van tan de punkis y luego resultan los más inmovilistas y reaccionarios. Al principio haces las canciones que te salen, con los pocos recursos que tienes, pero a medida que vas aprendiendo y tienes mayor control, les empiezas a dar forma de otra manera, eres tú el que busca las canciones y empiezan a resultar más personales, intuyes qué música quieres para esa letra o qué letra para esa música. Nuestra primera época fue del 84 al 87, con Joseba a la guitarra y Dani a la batería, fue la época del primer aprendizaje. Joseba y yo nos encargábamos de la música y Víctor y yo de las letras. Con el cambio de formación, en el 88, y la entrada de Bingen y Pato, fui yo el que empezó a encargarse de la composición, terminando de dar forma a los temas en el local entre todos. Además, siempre he sido bastante abierto estilísticamente, y Víctor y el resto también, en absoluto escuchábamos únicamente punk, y creo que eso se nota. Y luego hubo un momento en el que muchos grupos parecía que estábamos hablando de lo mismo, y lo que es peor, de la misma manera, a veces cayendo en el panfleto. Y en ese momento no fue algo consciente, pero nosotros empezamos a desarrollar un estilo diferenciado, empapándonos también de nuestros gustos literarios, cinematográficos… Como tú dices nuestro primer disco podía parecer más rabioso, pero también era más burdo y básico. En “A un Paso de la Locura” y en los siguientes también sigue habiendo denuncia, seguimos cuestionándonos el estado de muchas cosas, pero lo envolvemos en una poética más personal. Aparte de tratar otros temas que tienen que ver con nuestros sentimientos y experiencias. Prefiero escribir canciones sugerentes antes que explicitas, que estén abiertas a la interpretación y apelen a las emociones… Y la verdad es que aunque al principio pudo haber a quién le costara asimilar esa evolución, al final creo que el tiempo nos ha dado la razón. Ahora la mayoría de la gente se queda con “A un Paso de la Locura” o “La Circulación en el Laberinto” (Discos Suicidas, 1995).

¿Cómo se hace para superar a nivel personal y para el grupo algo como la pérdida de Víctor? ¿Cómo se recompone una banda después de un mazazo así? ¿En vuestro caso, cuál fue la clave para seguir adelante?
Tiempo, hace falta tiempo, para que el dolor se vaya diluyendo y al final queden los buenos recuerdos y el cariño que sentiste por esa persona. Como grupo, no sé, Víctor no sólo era el cantante de Vómito, era mi mejor amigo, si no hubiera sido así las cosas hubieran sido de otra manera. En el 93, después de grabar “El Ejercicio del Crimen” (Discos Suicidas, 1993) me planteó dejar el grupo, ya que no se podía comprometer a seguir haciendo conciertos ni a venir a ensayar regularmente, no se encontraba con ánimo. Me dijo que nos buscáramos a otro. Tomé una de esas decisiones de las que te he hablado antes, antepuse nuestra amistad al funcionamiento de la banda, y asumí que aunque no pudiéramos hacer más que algún concierto esporádico, Víctor seguiría con nosotros. Además ya teníamos bastante avanzadas las canciones para “La Circulación en el Laberinto”. Del verano del 93 hasta su muerte sólo hicimos dos o tres conciertos y en la mayoría de los ensayos yo me hacía cargo de la voz. No me arrepiento en absoluto, creo que le perspectiva de grabar el disco le hizo seguir adelante un poco más. Y recuerdo cuando llegó el disco, muy poco antes de morir, y cómo se le iluminó la cara. Y luego, aunque estuvimos hasta el 98 dando bolos conmigo también a la voz, tampoco me sentía con ánimos para seguir haciendo canciones de Vómito sin él. Hice “Radio Terror” con el Gordo y grabamos el disco “Canciones sin Piedad”, pero lo dejé por discrepancias creativas y personales. Tuvieron que pasar diez años para que me animara a seguir con Vómito. Además de tocar tenía ganas de seguir haciendo cosas nuevas, sino no nos hubiéramos vuelto a juntar. Y ya me sentía cómodo como cantante.

¿Podrías marcar alguna canción, o incluso alguno de vuestros discos, del que te sientas especialmente satisfecho?
Ufff, pregunta jodida. No sé, es difícil contestar. Quizá como disco te diría que “A un Paso de la Locura”, no ya porque me pueda parecer mejor que otros, sino por lo que supuso estilísticamente, por encontrar nuestra propia personalidad como grupo. Y como canción “Radio Terror“, creo que es una canción que tiene todo lo que nos define. Y mucha gente, muchos de ellos músicos, me han dicho que les parece una canción perfecta.

¿Qué es lo más gratificante de una carrera como la tuya dedicada a la música?
Componer, el momento de la creación, cuando coges una idea, le vas dando forma, la desarrollas y al final todo encaja, música, letra, arreglos… y aparece la canción. El otro día lo hablaba precisamente con Guanche, el batería de Lobo Eléctrico, para mí está incluso por encima de tocar en directo, que es lo segundo más gratificante. Ahora, además, con nuestro propio estudio, es aún más acojonante… grabas una línea de bajo, programas una batería, empiezas a probar con las guitarras, grabas una pista, otra, pruebas cosas… luego las voces, los coros… Tienes muchísimas más posibilidades que cuando hacías los arreglos tocando en el local todos juntos. Tocar en directo puede ser más intenso y salvaje, tiene mucho de ritual atávico, cuando fluye la energía entre la banda y el público… pero no deja de ser un momento fugaz. Las canciones quedan.

Es conocida tu inquietud para hacer muchas cosas, para dedicarte a facetas diferentes con cierta facilidad. Háblanos de tus proyectos pasados fuera de Vómito y fuera de la música.
Estoy licenciado en Bellas Artes con dos especialidades, audiovisuales y pintura. Desde que tengo uso de razón me he dedicado a dibujar y pintar y he sido un apasionado del cine. Seguramente seré de los últimos que descubrieron la imagen en movimiento en una sala oscura antes que en la televisión, porque el diabólico aparato no entró en mi casa hasta bien entrados los 70. Se lo debo a mi abuelo, que era amigo del taquillero del antiguo cine Uranzu de Irún. Así que al final he terminado dirigiendo tres cortos en cine, además también escritos y producidos por mí, “Dientes de Leche” (2004), “Algo Para Descongelar” (2005) y “Alimañas” (2007). Los tres se estrenaron en el Festival de Cine de San Sebastián y han sido seleccionados en muchos festivales tanto nacionales como internacionales. “Alimañas” en algunos tan importantes como el de Palm Springs, en Los Ángeles, o el Festival Internacional de Cine Iberoamericano de Nueva York. Creo que se pueden ver como una prolongación cinematográfica de muchas de las paranoias que vuelco también en las canciones de Vómito. Son bastante crudos, duros y secos, pero no exentos de cierto humor macabro y a la vez poéticos. Y atención a la canción “Dientes de leche” de los créditos finales del corto, que compuse con Mikel Irazoki. También me propusieron, después de “Dientes de Leche”, que escribiera una obra de teatro, “Bichitos (La vida en el Tiesto)”. Fue flipante, porque era una producción importante y bastante ambiciosa, sobre todo para ser una comedia musical infantil. Incluí muchas alegorías sociales y políticas y Fermín Muguruza se encargó de las canciones, que terminó publicando en CD. Para colmo me nominaron a los premios MAX. Fue una experiencia acojonante, pudiendo seguir el montaje de la obra desde la primera lectura con los actores, hasta los ensayos finales con los decorados, vestuarios, coreografías… Y luego nunca he dejado de dibujar y pintar. Cuando volví a juntar a Vómito en el 2009, tenía muy avanzada una serie de cuadros y dibujos… la retomaré cuando la música no me tenga tan absorbido.

¿Notas haber dejado de hacer algo que hubieras proyectado?
Bueno, tengo escrito otro corto “Little Hero”, incluso ya lo hablé con los actores y parte del equipo técnico. Ahora mismo, con el resto de cosas que me traigo entre manos es complicado que me pueda embarcar en algo así. Lo escribí pensando en mi hijo pequeño Daniel como protagonista, y la pena es que si no lo hago ahora, más adelante estará ya demasiado crecido para poder hacerlo. También tengo escritos dos guiones para largometrajes, “La Alegría del Abuelo” y “Muere Joven”. El primero es una comedia sentimental, fue finalista en el certamen Julio Alejandro y lo presenté en el festival de cine de Valladolid. “Muere Joven” es el retrato de un grupo de punk-rock ficticio, desde sus comienzos a principios de los 80, hasta la muerte de su cantante a mediados de los 90… y también el reflejo de una juventud, de una época. Pero esto ya son palabras mayores, estamos hablando de largometrajes y de mucho dinero. Para sacar adelante proyectos así tienes que dedicarle mucha energía a las relaciones públicas, buscar subvenciones, productores, financiación… me da muchísima pereza.

¿Qué es lo que te traes entre manos ahora mismo? ¿Hay Vómito para rato? ¿Proyectas alguna otra cosa además de Vómito?
Pues la verdad es que estoy embarcado a tope en un nuevo proyecto, INOX. Están conmigo Iban Martínez, el actual batería de Vómito, aquí a la guitarra rítmica, y Josu Alecha, a la solista. Los dos han tocado en Bisai, ahora en Thanks To Losers. También ha colaborado al saxo en varias canciones Plum Latirili, de Tóxicas y Rockaina. Para la batería hay algún que otro candidato pero sin prisas, de momento a la hora de componer se está encargando Iban. Nuestra intención es terminar nuestro primer disco de aquí a final de año, para que salga la primavera del 2013, pero ya empezar a dar algunos conciertos este otoño. Se pueden descargar varias demos de canciones en el perfil de Facebook. Estilísticamente es mucho más abierto que Vómito, no quiero encorsetarme en nada, pero siempre enérgico y visceral. Nuestra primera canción en soporte físico es “Hiéreme”, en El Notes, la revista con CD que acaba de editar la Coordi de Montcada en Barna, donde también participo con una ilustración. Como Vómito seguimos en la carretera… ¿hasta cuando? Supongo que mientras haya un puñado de gente que quiera que le maltratemos los oídos.