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Entradas de marzo 2012

Crónica Mañana y Algora en Moby Dick

Publicado el 30 marzo 2012 por Raúl Alonso

La asociación andaluzomadrileña daba paso hace un par de semanas a la presentación del nuevo trabajo de Mañana, “Se Acabó la Rabia” (Sello Salvaje, 2012), editado por nuestro partenaire para estas lides, Sello Salvaje.

Encargados estaban de romper el hielo Algora, el proyecto de Víctor Algora, bien arropado por su banda, con la que dota a las canciones de un sonido mucho más orgánico, sin dar de lado las bases electrónicas y los rompepistas bailables que reservaron con celo para el final del concierto. Con un punto intimista que abarca sin tapujos temáticas comunes tratadas abiertamente desde un prisma homosexual -el amor, el sexo, las reacciones familiares; a este respecto, la sobrecogedora “Techno triste”, aglutinadora de todas estas bondades- destaca esta suerte de cantautor moderno por su voz, su desparpajo y su personalidad. Fueron de menos a más, y tuvieron que retirarse en su mejor momento, a lo grande: como un combinado de estrellas, recreándose en una coda final infinita, y retirándose uno a uno ovacionados y queridos. Gustándose.

Turno para Mañana en Madrid, con vientos sevillanos en forma de rosas doradas estratégicamente colocadas sobre el escenario. Tras estrenar el videoclip dirigido por Sonido Muchacho del single elegido para promocionar su nueva entrega, si algo dejaron claro los de Colom es que suenan como un tiro, y que se sienten con una comodidad pasmosa transitando entre el folk pop espacial con guitarras a lo Wilco o Bon Iver, las armonías vocales de unos Juan y Junior rejuvenecidos y el puntito comercial de los Lori Meyers primigenios. Un combinado de ingredientes que en un contexto musical normalizado debería abrirles hueco sin apuros, en un supuesto entramado comercial.

Fotografías de Juan Rodríguez Talavera

Fotografía de Juan Rodríguez Talavera Algora Fotografía de Juan Rodríguez Talavera
Fotografía de Juan Rodríguez Talavera Víctor Algora Fotografía de Juan Rodríguez Talavera
Fotografía de Juan Rodríguez Talavera Cristóbal Colom, Mañana Fotografía de Juan Rodríguez Talavera
Fotografía de Juan Rodríguez Talavera Mañana Fotografía de Juan Rodríguez Talavera

Crónica Hazte Lapón + Espiritusanto en El Juglar

Publicado el 27 marzo 2012 por Raúl Alonso

Nueva cita en El Juglar, nueva noche de alegrías. Y es que desde que elegimos esta sala para prolongar nuestra actividad mensual en la capital junto a Grabaciones Azul Alcachofa, los llenazos y los grandes conciertos han sido una constante. Será la manera que tienen público y bandas de agradecer el sonido cuasiperfecto y el trato tan cercano que desde Lavapies se les dispensa.

Debutaban Espiritusanto, un proyecto nuevo que echaba andar en la capital, y que cuenta desde el comienzo con las miradas de los medios. No obstante, y aunque desplegando un sonido totalmente diferente, dos de sus miembros ya formaron parte de un grupo a estas alturas aún recordado como Portonovo. Arropados por una ingente cantidad de amigos, el quinteto, curiosamente desprovisto de batería, mostró tanto las canciones de la demo que acaban de publicar en su Bandcamp, como muchas otras que a nadie sonarían, pero que todos parecieran conocer de hace años; sobre todo las primeras filas, que no pararon de jalear, limándoles con cada muestra de cariño el nerviosismo que se presupone a un debut. Ojos atentos y oídos abiertos al pop melancólico de bases programadas, guitarras distorsionadas y voces rollo chico-chica que despliegan.

Normalmente cuando un grupo que se presenta abre una velada, se corre el riesgo de que una gran cantidad, la conformada por los menos avezados, abandone la sala. Ese era uno de los temores en las inmediaciones de la salida de Hazte Lapón, y eso mismo es lo que en cierto modo pasó. Lo que no es tan normal es que los huecos sobrantes fueran rellenados tan pronto como se iban creando, un hecho que sin duda habla de las ganas que había de ver a Hazte Lapón, quienes no se prodigan mucho en los escenarios desde que se recluyeron en el estudio de Raúl Querido para dar forma a su pantagruélico debut. Casi una hora tocaron los lapones, cincuenta y pico minutos para testar y repasar sus nuevas y no tan nuevas canciones. Con un Lolo en la voz quitándose el sambenito de Manos de Topo y acercándose más al timbre de Robert Smith -el mismo Carlos Ynduráin de Los Lagos de Hinault me apercibió del parecido de “El baile de la medusa” con el “Close to me” de The Cure-, no se hicieron nada cansinos (lo cual es fácil para el que suscribe estas líneas en conciertos de tan larga duración), y tuvieron momentos realmente destacables, alcanzando su cenit, curiosamente, en la recta final del concierto. Será que ésta iba marcada por “Astrología universal”.

Reportaje fotográfico a cargo de Mamen López.

Fotografía de Mamen López Reyes, de Espiritusanto Fotografía de Mamen López
Fotografía de Mamen López Juan, de Espiritusanto Fotografía de Mamen López
Fotografía de Mamen López Juan, de Espiritusanto Fotografía de Mamen López
Fotografía de Mamen López Jorge, de Espiritusanto Fotografía de Mamen López
Fotografía de Mamen López Pablo, de Espiritusanto Fotografía de Mamen López
Fotografía de Mamen López Reyes, de Espiritusanto Fotografía de Mamen López
Fotografía de Mamen López Andrés, de Espiritusanto Fotografía de Mamen López
Fotografía de Mamen López Jorge, de Espiritusanto Fotografía de Mamen López
Fotografía de Mamen López Pablo, de Espiritusanto Fotografía de Mamen López
Fotografía de Mamen López Gente y más gente Fotografía de Mamen López
Fotografía de Mamen López Lolo, de Hazte Lapón Fotografía de Mamen López
Fotografía de Mamen López Koldo, de Hazte Lapón Fotografía de Mamen López
Fotografía de Mamen López Jesús, de Hazte Lapón Fotografía de Mamen López
Fotografía de Mamen López Lolo, de Hazte Lapón Fotografía de Mamen López
Fotografía de Mamen López Omar, de Hazte Lapón Fotografía de Mamen López
Fotografía de Mamen López Saray, de Hazte Lapón Fotografía de Mamen López
Fotografía de Mamen López Rosa, de Hazte Lapón Fotografía de Mamen López
Fotografía de Mamen López Lolo, de Hazte Lapón Fotografía de Mamen López

La maldición del Denim (Chanel en el Primavera Sound)

Publicado el 27 marzo 2012 por Milodón (y Madroño)

Gabrielle ‘Coco’ Chanel: veo todo en blanco y negro.

Decía Coco Chanel: “Para ser irremplazable uno debe ser diferente”.
La indumentaria es una vía rápida hacia la diferencia. Y la diferencia es, no ya un derecho, sino un deber de cualquier banda que se precie. Desde Josephine Baker hasta Lana del Rey música y moda siempre han sido amiguitas.

¿Qué hubiese sido de los Jam sin sus parkas? ¿De las bandas de jazz sin sus zoot suits? ¿De Loquillo sin sus Perfectos? ¿De los Specials sin sus pork pie hats? ¿De Kiss sin sus pantalones pitillo y su maquillaje? ¿De los bakalas sin sus chandals?
Las pintas siempre han sido complemento de los acordes; la militancia en bandas y los postulados estéticos fueron indisolublemente unidos a lo largo del siglo XX.
¿Os acordáis del siglo XX? Era cuando en el primer mundo los obreros que salían grasientos de sus fábricas necesitaban escuchar soul para purgar sus armas.

En el siglo XXI ya no fabricamos casi nada en el primer mundo: nos regodeamos en el sector servicios y la sociedad del ocio. Y nos hemos especializado en dos cosas: el diseño de cosas bonitas y la producción de espectáculos entretenidos.
En el primer grupo, la moda. En el segundo, la música.
Muchas veces, ambas disciplinas colaboran.

Y así es como los modistos convierten a las grandes divas de la canción en sus musas.
A Madonna le hace la ropa Jean Paul Gaultier.
A Beyoncé le diseña el vestuario Thierry Mugler.
Y Nichola Formichetti se pone las botas con Lady Gaga.
Así es también como Rayban, Levi’s, Vans o Converse esponsorizan los grandes festivales ‘independientes’.
O como Anna Calvi, Florence Welch y Annie Lennox actúan en directo en los desfiles de Karl Lagerfeld, Gucci o Dolce & Gabbana.

La moda ha invadido la música y el rumbo de la economía en el primer mundo ha desplazado vocaciones: los niños ya no quieren ser guitarristas, sino estilistas.
Ahora, eso sí: los guitarristas que quedan defendiendo el poblado pop en plan Asterix nunca habían contado con tantas herramientas para ponerse guapos.

Hedi Slimane le diseñó el vestuario a Franz Ferdinand.

Y sin embargo, el vestuario de las bandas nunca había sido tan aburrido y previsible como lo es en la actualidad. Y si hablamos del terreno nacional, más.

Decía Coco Chanel: “Para ser irremplazable uno debe ser diferente”.

¿Cuándo, dónde y cómo lo dijo? ¿En qué contexto y por qué pronunció estas palabras? ¿De verdad Mademoiselle se dedicaba a lanzar aforismos entre truja y truja? ¿Alguien ha escuchado el archivo mp3 que prueba que de los labios de la inventora del bronceado, el traje de chaqueta y la bisutería salió semejante obviedad? Nops. Ni falta que hace.

Chanel no sigue vendiendo doce millones de gafas con su logotipo al año gracias a la transparencia informativa. Los Ramones no han puesto su emblema sobre las tetas de media humanidad confesando que en realidad llevaban pelucas.
La maquinaria de la industria de la moda y la de la música pop se engrasa con el mismo aceite: la mitomanía. Y los mitos no se construyen sobre el rigor documental, sino sobre las anécdotas cargadas de bombo y las frases grandilocuentes.

Seguramente Chanel nunca dijo que para ser irremplazable, diferenciarse es esencial. Aunque el caso es que esa idea básica fue la que empujó un buena día a la novia del Beatle muerto, Stuart Sutcliffe, a cortarle a los cuatro fabulosos el pelo a la taza y a sugerirles que se vistiesen con trajes Chesterfield.

Ahora, los trajes Chesterfield pueden convertirse en una tendencia global que llene las calles de todo el mundo en un abrir y cerrar de ojos por obra y gracia de Amancio Ortega. Y también es posible encontrar merchandising de los Misfits en las boutiques de Inditex o en H&M.
Mitomanía a granel, vamos.

Pero tenemos malas noticias amigos: lucir en el pecho y con orgullo la portada del “Marquee Moon” (Elektra, 1975) no nos convierte automáticamente en Tom Verlaine. Ni ponerse ‘Hate’ en la espalda nos da los superpoderes de Ian Curtis.

Muchos músicos españoles hoy parecen pensar que ponerse una camiseta de algodón de su banda favorita con vaqueros es todo un fashion statement. Que hacer una referencia al mito les mitifica/mistifica.
Que la imitación es una forma de creatividad.
Pois non.

Hay un cuerpo girando en el probador

Aunque lo pueda parecer, el Milodón no ha venido hoy a deciros que la mayoría de los grupos españoles EN ACTIVO (este matiz es importante) son un poco vagos (estilísticamente) y que abrazan la estética ardilla (camisa de cuadros y denim) con una desfachatez que acatarra.
El Milodón ha venido hoy a hablaros de las honrosas excepciones. De los que no se han conformado con ser remedos pulcros de Josele Santiago o clones castizos de Kurt Wagner o lolitas maduras con vestidos de lunares o imitadores de Justice.

Esta gente quizá no pretenda ser imprescindible, como decía la Chanelona, pero que desde luego intenta la diferencia.
Y el Milodón los trae hoy aquí por su sentido de deber para con el armario, y en consecuencia, para con el público: se nota que cuando vieron a Parchís de pequeños entendieron que lo de los cuatro colores era una parte importante de la puesta en escena.

Así que, ahí van:

Ariadna de Los Punsetes

Su rollo: Princesa gótica de Alexander McQueen
Su logro: Se cambia más de outfit que Anne Igartiburu en una gala de Nochevieja

La Bien Querida

Su rollo: Martirio de la nueva era: faldas de faralaes y chaquetas ejecutivas
Su logro: Aunque a veces tiene una pinta bien bizarra, hay que reconocer que se sale de la media. No así su partenaire, DaBeef

Lorena Álvarez y su Banda Municipal

Su rollo: Unos hipsters de Brooklyn van al descenso del Sella y de paso plantan unos puerros
Su logro: En el caso de Lorena Álvarez, hacer unas fundas de guitarra que pondrían los dientes largos a un monje budista.

Regiones Devastadas

Su rollo: Símbolos nacional-católicos y geometrías futuristas
Su logro: Darle vida al niño nazi de Mark Ryden con sus uniforme de boy scouts

Linda Mirada

Su rollo: Diosa de la selección vintage
Su logro: Ser antónimo (en todos los sentidos) de Russian Red

Pony Bravo

Su rollo: Nick Cave And The Bad Seeds meets Chiquito de la Calzada
Su logro: Devolverle a la camisa estampada la dignidad que le corresponde

Y no se nos ocurren más, así que se admiten muchas y muy enriquecedoras sugerencias.

Moraleja.
Queridos pobladores del reducto pop, amantísimos Asterix del rock: hay un mundo de posibilidades estéticas ahí fuera. Salid a descubrirlo.
Sabemos que os gusta más el lavado a la piedra que un pedal de reverb.
Pero no abuséis de los vestiditos naïf, de las camisetas y del denim, que es un verdadero coñazo. Aunque el mito Yves Saint Laurent dijese: “De lo que más me arrepiento es de no haber inventado los vaqueros”.

El Milodón es un plantígrado antediluviano que se extinguió hace trece millones de años. Hace tres años llegó a Madrid y resucitó. Y desde entonces sueña con encaramarse al Madroño y reemplazar al oso.