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Entradas de febrero 2012

El envejecimiento inexorable del rock español

Publicado el 29 febrero 2012 por Miguel Ayuso

Más allá de géneros, escenas o bares, hay que reconocer que el rock, el pop y, en general, la música popular ajena a las radiofórmulas, es algo cada vez más reducido y elitista. No es nada nuevo, era una muerte anunciada.

¿Qué porcentaje del público de los conciertos es menor de treinta años? Vale, llamar viejos a la gente de treinta años está mal, pero lo sois. A los chavales no les importa una mierda lo que hacéis; puede que les guste la música, pero en vuestros conciertos no hay ni una tía de su edad y la paga no les da para pedirse una copa. Puede que esto suene reaccionario, pero lo cierto es que –al menos en Madrid que es del lugar del que puedo hablar– no ha habido el más mínimo recambio generacional. Lo más triste de todo es que la culpa de la situación no la tiene la música, ni los bares, ni siquiera los precios prohibitivos de las copas, la culpa es de la legislación que prohibió el consumo de alcohol a los menores de edad.

Cuando se fueron extendiendo por España las normativas que elevaban la edad mínima para el consumo de alcohol de dieciséis a dieciocho años –Asturias es la única Comunidad en la que todavía está permitido beber cerveza y vino -y sidra, claro- a partir de los dieciséis– los chavales empezaron a entrar más tarde en el circuito de bares y conciertos, los únicos lugares donde realmente se puede aprender música. Vale, en Internet se puede aprender de todo, cierto, pero si nadie te dice qué oír o qué buscar acabas escuchando cualquier cosa que te vendan y ni siquiera podrás contextualizarlo. En cualquier caso, el problema va más allá, y afecta principalmente a la música en vivo. Como los chavales no pueden ir a conciertos ni entrar en bares hasta que no tienen dieciocho años, se dedican a ponerse hasta las patas de whisky y vodka del LIDL –ahora también beben ginebra, que está de moda– en el parque de enfrente de cualquier discoteca infecta en la que pueden entrar con dieciséis años. Resultado: cuando son mayores de edad, y pueden ir a conciertos o bares, ya no les importa un carajo, porque no tienen ningún interés en lo que allí va a ocurrir y, además, no hay nadie de su edad con quien ligar.

Las normativas que prohiben el consumo de alcohol hasta los dieciocho no sólo han jodido al rock, también han creado un problema de salud pública. Desde que aparecieron, el consumo de alcohol en adolescentes no ha parado de subir y, además, son mucho más comunes los atracones. Los chavales antes empezaban a beber con la cerveza y el calimocho, que era lo que podían agarrar legalmente, y para lo único que les alcanzaba la paga. Además, podían entrar en bares, donde se ejercía algún tipo de control social. Ahora les da un coma etílico en el parque y santas pascuas. Está feo que yo diga esto, que he sido un fervoroso discípulo del botellón, pero los chavales no sólo tienen muy mal gusto musical, además no saben beber.

¿Hay alguna solución? No lo sé. Al menos en Madrid, el barrio del rock por excelencia, Malasaña, está muriendo a marchas forzadas. Los chavales con dieciocho años que tienen un mínimo interés por la música van a discotecas supuestamente indies, pero no se les ve el pelo en ningún concierto. Sí, hay conciertos para niños, pero los más pequeños no se enteran de nada. Lo importante es evangelizar a los adolescentes y eso es cada vez más difícil. O hacemos algo pronto o los conciertos de rock, pop, y todo lo que nos gusta, acabarán siendo como los conciertos de jazz, que tienen el mismo público con camisa y americana que hace cuarenta años.

En el concierto de Barón Rojo, Madrid 1984 – Miguel Trillo

Miguel Ayuso es saxofonista y teclista del Fabuloso Combo Espectro y redactor de El Confidencial

Con motivo del Día de Andalucía

Publicado el 28 febrero 2012 por Dris Alí

Con motivo del Día de Andalucía, o más bien con él como excusa, hemos querido presentar, de forma humilde, una selección de canciones que combinan andalucismo (independientemente de cómo sea este entendido) y pop-rock; cinco canciones cinco que se inspiran en el sentimiento nacional desde diversas perspectivas y que a su vez hilvanan con otros tantos artistas.

1 – “El cinco a las cinco”, Miguel Ríos. En sí, todo el álbum en el que esta canción estaba incluida, “Al-Andalus” (Polydor, 1978) está inmerso en la idea de Andalucía, como ya refleja su título, y especialmente desde la perspectiva de su herencia árabe; eran tiempos de éxito para el rock andaluz. La canción es una llamada-convocatoria para un homenaje a su paisano Federico García Lorca, probablemente la figura andaluza más universal, y en su momento sufrió la censura porque se consideró un tanto exaltada en un momento de convulsión política -plena Transición-.

2 – “Andalusians”, Rufus T. El cordobés Álvaro Muñoz incluye en el álbum debut de su proyecto paralelo a Tarik y la Fábrica de Colores, “Going Bananas” (Happy Place, 2010), una adaptación del himno oficial de la autonomía al inglés, cuya letra original corresponde al padre del andalucismo, Blas Infante. Ya antes Jarcha, grupo andalucista donde los haya -imposible olvidar su “Andaluces de Jaén”-, había incorporado el himno andaluz a su repertorio. La canción es, prácticamente, un ensamblaje entre el himno y el “All tomorrow parties” de Velvet Underground & Nico. Apelando a la épica.

3 – “Sureños”, Grupo de Expertos Solynieve. Adaptación del tema del mismo título de Silvio y Sacramento, originalmente publicada en “Fantasía Occidental” (Mano Negra, 1988), y que recoge aquellos versos que dicen “somos víctimas propicias de una antigua maldición, tenemos que ganar el pan con el propio sudor; menos mal que aquí en Sevilla la vida tengo ganada, porque con tanto calor sudo aunque no haga nada”. Ya el mismo álbum de Silvio se impregna, como en sí mismo toda su carrera, de una inconfundible esencia andaluza, específicamente sevillana, pero el álbum del grupo granadino, “Alegato Meridional” (El Ejército Rojo, 2006), en el recreo de una perspectiva costumbrista, ejercen una defensa de un estilo de vida que, a fin de cuentas, marca la idiosincrasia andaluza.

4 – “Paseando por la mezquita”, Medina Azahara. No podía ser de otra manera que, un artículo que trata el andalucismo y el rock, tuviese que contener algún grupo de rock andaluz. La otra elección era, obviamente, Triana, pero necesitan menos de presentaciones. Esta canción abre el disco debut de la banda, publicado por CBS en 1979. En su letra hay un alegato directo del andalucismo, pero nadie puede dudar de que lo hay además a través de su sonido, como ocurre, en fin, a lo largo de toda la trayectoria de este grupo cordobés.

5 – “Andaluz de nacimiento”, Hora Zulú. En un terreno mucho más comprometido, e incluso polémico e incómodo para algunos, el grupo granadino capitaneado por Paco Luque (ex-componente de Lagartija Nick) hace sin miramientos andalucismo militante para lo bueno y para lo malo. Valga como epítome de ello una de sus canciones más conocidas, publicada en su álbum “Me Duele la Boca de Decirlo” (Avispa, 2002).

Por ser solo cinco se nos quedan muchos artistas que hacen o han hecho del andalucismo su bandera, de una forma más o menos directa. Por eso os animo a publicar vuestras sugerencias en los comentarios.

Dris Alí es ilustrador y administrador de LaFonoteca

El misterio del prescriptor desaparecido y los trajes regionales

Publicado el 28 febrero 2012 por Francisco Nixon

Hace tiempo escuché a un productor discográfico quejarse de que en España ya no existían prescriptores, es decir, ese medio o periodista cuya sola mención o crítica suponga unas ventas de diez, cien, mil discos. Esos prescriptores “localizados”, habrían sido sustituidos por una masa informe de opinantes que crearían las modas en los foros de internet. La creación de opinión se habría, según este relato, “democratizado”. Antes, si yo quería colocar mi producto, sabía a quién dirigirme, pero ahora ¿con quién coño hablo? ¿Quién tiene el teléfono de internet? Esa sería, en resumen, la queja.

Adelanto mi opinión al respecto: creo que los prescriptores siguen existiendo, lo que pasa que si antes estaban cerca ahora están lejos. El teléfono del medio local ahora es el teléfono de Pitchfork. Las opiniones no se han atomizado tanto como algunos piensan, y la prueba es que todas las listas de lo mejor del año son iguales. Y por una razón muy sencilla: nadie tiene tiempo de escuchar todos los discos que se publican en un año. Personalmente, sólo el hecho de pretenderlo me parece una fanfarronada.

Pero, ¿por qué ese relato tiene tanta fuerza? Creo que responder esta pregunta supone, de manera implícita, contestar previamente a esta otra: ¿quién crea las modas? Según la respuesta que se dé, tendrá uno una visión u otra del tema de los prescriptores.

La teoría del “mercado democrático perfecto” dice que las modas se crean de abajo a arriba. Los gustos de los consumidores compiten unos con otros y las empresas, que buscan oportunidades de negocio, se limitan a satisfacerlos.

Pronto la gente se dio cuenta de que la teoría del mercado democrático era mentira. Por poner el ejemplo clásico que nos afecta, el soborno a los locutores permitía a las discográficas imponer su producto. Las modas no se generan desde abajo, sino que son impuestas desde arriba.

Así las cosas, internet vendría a suponer una liberación de las fuerzas del mercado. Los consumidores habrían recuperado el poder que las empresas les habían arrebatado. Pero si eso es así, vuelvo a insistir con mi primera pregunta: ¿por qué todas las listas de lo mejor del año son iguales?

Para responder a esto, tengo que volver a plantear otra pregunta. ¿Por qué los trajes regionales son como son? Yo siempre pensé que los trajes regionales eran una caricaturización de los trajes tradicionales de las diferentes regiones. Es decir, algo creado de abajo a arriba. Pero cuál fue mi sorpresa al descubrir que en última instancia los trajes regionales eran en realidad imitaciones de los trajes que se usaban en la corte allá por el siglo XVIII. Y eso me recordó algo que decían los marxistas: “el dinero crea el valor”. Es decir, las modas las crean los pobres cuando intentan imitar a los ricos (aunque a veces éstos se vistan como pobres).

Conclusión: ¿Quiénes son los nuevos prescritores en la era de internet? Respuesta: Los extranjeros ricos.

Por cierto, creo que al hijo de Carolina de Mónaco le han partido la cara en un bar. Me alegro.

Francisco Nixon es el nombre del proyecto en solitario de Francisco Fernández, quien también ha sido miembro de Australian Blonde y La Costa Brava. Además, ha colaborado como columnista y crítico musical en varios medios (El Butano Popular, Rolling Stone, Mondosonoro) y actualmente está escribiendo su primera novela junto al dibujante Darío Adanti.